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viernes, 28 de febrero de 2014

STAR TREK THE NEW VOYAGES: EL ORGULLO DE LOS FANS

 
 
 
 
 
No hay fans más dinámicos, entusiastas y ruidosos que los de Star Trek. El fenómeno trekker no conoce fronteras. En cualquier parte del planeta donde haya un mínimo de civilización, encontrarán ustedes algún trekkie. De hecho, ninguna otra franquicia del mundo del espectáculo cuenta con tantos seguidores a nivel mundial como Star Trek. Ni siquiera Star Wars, que ya es decir. El universo futurista imaginado por Gene Roddenberry y sus colaboradores en los años sesenta ha ido expandiéndose exponencialmente, abarcando todos los ámbitos posibles. Este proceso, iniciado casi en el mismo momento en que fue cancelada la serie original, allá por 1969, se ha intensificado gracias a la eclosión de Internet, que ha facilitado extraordinariamente la difusión de la denominada filosofía trek y el contacto entre los aficionados. Pero lo que ningún trekkie de la vieja guardia podía imaginar siquiera, es que llegaría un momento en que los fans, gracias al desarrollo tecnológico, estarían en condiciones de recrear el Star Trek original a capricho.
 
El milagro se produjo en el año 2003, cuando un grupo de trekkies estadounidenses, comandados por James Cawley, Jeffery Quinn, John Kelley y Jack Marshall, decidieron poner en marcha un ambicioso proyecto que casi parecía irrealizable: rodar una continuación de TOS, respetando al máximo el genuino espíritu Roddenberry. Cawley, un profesional del mundo del espectáculo, que se ganaba la vida realizando fabulosas imitaciones de Elvis Presley en los casinos de Las Vegas (Nevada), reunió a una cohorte de aficionados irreductibles dispuestos, como él, a emplear su tiempo y su dinero en hacer realidad el sueño de cualquier fan: convertirse en protagonista de Star Trek. La idea fue muy bien acogida y el equipo de Cawley se puso de inmediato manos a la obra. Acababa de nacer Star Trek: The New Voyages TNV en adelante—, una serie amateur, sin ánimo de lucro, que se distribuiría libremente a través de Internet. La premisa argumental era sencilla. La misión de la Enterprise original debería haber durado cinco años. Asumiendo que cada temporada de TOS se correspondiese con un año de esa misión, Cawley y su grupo se proponían completar ésta rodando las dos temporadas restantes.
 
James y su grupo pusieron manos a la obra con el característico entusiasmo trek, sumergiéndose de lleno en un trabajo agotador pero muy gratificante. Los miembros del equipo se mantenían en contacto vía correo electrónico, intercambiando ideas y sugerencias, y reuniéndose cada fin de semana para dar forma a éstas. El ritmo de trabajo tenía que ser lento por fuerza, ya que las personas implicadas en el proyecto debían cumplir con sus obligaciones laborales. Pero por fin, tras largos meses de esfuerzos, en enero de 2004 vio la luz el episodio piloto de TNV, que llevaba por título PODRÍA PASAR. La aventura se iniciaba con un emotivo recuerdo para la tripulación de la lanzadera espacial Columbia, que se había desintegrado al entrar en la atmósfera tras regresar de una misión.
 
PODRÍA PASAR significó no sólo el comienzo de un hito de la ciencia ficción en Internet, sino también el emocionante reencuentro de los fans con unos personajes inolvidables. Kirk, Spock, McCoy y los demás eran los iconos más sagrados de Star Trek, y la idea de que un grupito de aficionados pretendiera emularlos en una serie amateur no dejó indiferente a nadie. Hubo opiniones para todos los gustos, pero lo cierto es que, tras ver el primer episodio de TNV distribuido a través de la red de forma gratuita, incluso los trekkies más recalcitrantes y fundamentalistas tuvieron que admitir que Cawley y su gente no lo hacían tan mal. De hecho, lo habían hecho incluso mejor de lo que todos esperaban.
 

 
Cawley, verdadera alma máter de la peculiar serie, deseaba que los fans se sintieran a gusto, de modo que el piloto estaba lleno de guiños al trekkie veterano, el que se había formado como tal con las aventuras de Jim Kirk y su tripulación. Así, decidió recuperar dos personajes secundarios que habían calado muy hondo en el imaginario trek, el de Janice Rand, la bella contramaestre de Kirk durante buena parte de la primera temporada de TOS, y el del teniente Vincent DeSalle, que había aparecido en dos memorables episodios, EL ESCUDERO DE GOTHOS y ESA CARA DEL PARAÍSO. PODRÍA PASAR contó también con la colaboración del veterano Eddie Paskey, actor de reparto que en TOS había interpretado un personaje de soporte, el del teniente Leslie, que, pese a su falta de relevancia en el desarrollo de la serie, se había ganado el cariño de los trekkies con sus esporádicas pero entrañables apariciones. En el piloto de TNV, Paskey dio vida al cargante Almirante Leslie, padre de aquel Leslie de la serie original, al que en la producción de Cawley daría vida un actor aficionado. También se homenajeó al gran Matt Jefferies, director artístico de TOS, dándole su nombre al capitán del carguero Al-Rashid, nave de la Flota Estelar que es socorrida por la Enterprise.
 
Lo mejor de PODRÍA PASAR fue su estética y sus efectos especiales. La USS Enterprise presentaba un aspecto mucho más realista que en TOS. El decorado principal, el puente de mando, fue reproducido hasta en sus menores detalles. Gracias al desarrollo de la informática, el equipo de TNV pudo ofrecer a sus seguidores secuencias espectaculares, inimaginables en la televisión de la época en que se rodó el primer Star Trek. PODRÍA PASAR arrancaba con una escena visualmente impactante, la de la Enterprise abandonando las entrañas de una estación espacial. En la misma escena aparecían varios modelos de naves cruzando el espacio majestuosamente. Entre ellas destacaba una réplica de la SS Botany Bay que vimos en SEMILLA ESPACIAL, modelo que posteriormente, a partir de EL MEJOR ORDENADOR, pasaría a denominarse carguero-robot.
 
Cawley y su equipo lograron recrear fidedignamente el ambiente y el espíritu de la serie clásica, lo que se tradujo en un éxito inmediato que les animaría a seguir adelante. El primer episodio oficial fue PRIMERA VICTORIA, concebido como una espectacular secuela de LA MÁQUINA DEL DÍA DEL JUICIO FINAL, uno de los capítulos más interesantes de la segunda temporada de TOS. En esta fascinante historia de TNV aparecería un personaje que daría mucho juego a lo largo de la serie, el del klingon Kargh, magníficamente interpretado por John Carrigan. Otro clásico trek que apareció en PRIMERA VICTORIA fue el capitán Christopher Pike, segundo comandante de la Enterprise, tras Robert April. Así mismo, el veterano William Windom hizo un cameo en este capítulo, dando vida al personaje que le hizo famoso y querido en el universo trek, el del comodoro Matt Dekker. El segundo episodio presentó importantes novedades. Llevó por título SERVIR HASTA EL FINAL y contó con la participación desinteresada de dos leyendas del Star Trek primigenio, el actor Walter Koenig y la guionista y productora D.C. Fontana. Como tengo intención de reseñar próximamente todos los episodios de TNV, sólo diré que SERVIR HASTA EL FINAL es una secuela de LOS AÑOS DE LA MUERTE, una de las historias más impactantes ofrecidas por la serie madre.
 
El apoyo de dos pesos pesados trek, como Fontana y Koenig, aumentó la popularidad de TNV. Por otra parte, Eugene Roddenberry, hijo del inolvidable Gran Pájaro de la Galaxia, decidió colaborar con Cawley y su grupo como asesor ejecutivo, lo que disipó cualquier prejuicio o reticencia que pudiesen albergar los trekkies más ortodoxos. Que tres grandes personalidades del mundo de Star Trek apoyaran decididamente TNV sólo podía significar una cosa: que el de Cawley era un proyecto digno y respetuoso con el genuino espíritu trek. Si PODRÍA PASAR representó una arriesgada apuesta en favor de la continuidad del Star Trek original, SERVIR HASTA EL FINAL significó la consolidación definitiva de TNV como una sugestiva opción para los trekkies del mundo entero. A partir de este episodio la serie iría mejorando progresivamente en todos los aspectos, convirtiéndose en una referencia obligada dentro del universo trek, y eso a pesar de que no tiene —al menos de momento— la consideración de serie canónica. El buen trabajo de Cawley y su gente fue recompensado con el reconocimiento y la admiración de las personas que habían trabajado en TOS y otras entregas trek, algunas de las cuales se avinieron a colaborar de forma altruista en TNV. Los actores George Takei, Grace Lee Whitney, Denise Crosby y Barbara Luna , además de los ya mencionados William Windom y Walter Koenig, estuvieron encantados de trabajar en la serie. Aparte de D.C. Fontana, otro genial guionista de la serie original prestaría su colaboración a TNV, el gran David Gerrold, autor del emblemático episodio LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES. Gerrold, que también había participado en Star Trek TNG, había escrito en 1987 un audaz guión para Picard y su tripulación, historia que fue rechazada por tratar, de forma clara y sin complejos, el tema de las relaciones gay. El veterano guionista vio en TNV una oportunidad de oro para recuperar aquel guión maldito. De este modo nació SANGRE Y FUEGO, hasta la fecha el único episodio doble de TNV y uno de los mejores, gracias a la espléndida dirección del propio Gerrold. Éste, con la colaboración del guionista amateur Carlos Pedraza, reescribió su antiguo guión, adaptándolo a los personajes de la producción de Cawley. En este extraordinario capítulo, un largometraje en sí mismo, se recuperaba otro personaje de TOS, el de Peter Kirk, sobrino del capitán que había aparecido en OPERACIÓN: ANIQUILACIÓN, última entrega de la primera temporada de la serie clásica. Peter, interpretado en esta ocasión por Bobby Quinn Rice, era destinado a la Enterprise a petición propia, no porque quisiera servir a las órdenes de su legendario tío, sino porque en la nave insignia de la Flota prestaba sus servicios el joven oficial del que estaba enamorado. La inclusión de un romance homosexual en TNV fue interpretada por los fans como un guiño al veterano George Takei, que unos años antes había reconocido públicamente su homosexualidad.

 
Los episodios PODRÍA PASAR y PRIMERA VICTORIA se rodaron en el mismo formato que los de TOS. Para SERVIR HASTA EL FINAL y los restantes, Cawley optaría por el formato panorámico, lo que daría mayor realce y espectacularidad a la producción. La calidad técnica y artística fue mejorando con cada nueva entrega. Esto se notó, sobre todo, en los efectos especiales y en los decorados interiores de la nave estelar. El equipo técnico de TNV, como se ha comentado ya unos párrafos más arriba, consiguió reproducir al detalle el puente de mando de la Enterprise de Kirk. Por desgracia, la falta de espacio y de medios económicos impidió que se hiciera otro tanto con el resto de decorados. Así, por ejemplo, en los primeros episodios vemos que los corredores de la nave son muy angostos y la sala del transportador mucho más pequeña que la de la nave original, y otro tanto sucede con el camarote del capitán, la sección de ingeniería y la enfermería. No obstante, en los últimos episodios estrenados hasta la fecha aparecen ya decorados más grandes y elaborados, que hacen palidecer a los utilizados en TOS hace casi medio siglo. Otro punto importante es la remodelación del puente de mando. Al principio éste era, como se ha dicho, una réplica exacta del original. Para el memorable SANGRE Y FUEGO se rediseñó casi por completo, añadiéndole nuevos monitores e instrumentos más realistas. Otro tanto se hizo con la sala del transportador, la enfermería, los camarotes y la sala de reuniones. Los efectos especiales mejoraron notablemente, permitiendo a Cawley y su equipo ofrecer a los fans fabulosas batallas espaciales y gran variedad de naves estelares. Una de las más hermosas fue la USS Copernicus de SANGRE Y FUEGO, espléndido navío de clase Miranda, que nos muestra cómo eran las primeras unidades de ese modelo de nave estelar. Las características lanzaderas clase Galileo, tan poco aerodinámicas ellas, están magníficamente reproducidas hasta en sus menores detalles, al igual que las naves klingon y romulanas, las estaciones espaciales o los docks en los que se reparan los navíos estelares.
 
Gracias a su difusión a través de la red, The News Voyages obtuvo un éxito apoteósico en todo el mundo, lo que sería determinante para que CBS-Paramount decidiera, en 2008, permitir a Cawley y su equipo emplear los diseños realizados para la fallida segunda serie trek de Roddenberry. A partir de ese momento, TNV pasaría a denominarse Star Trek Phase II, como la serie que fue cancelada en 1977, antes incluso de que se iniciara su filmación. La decisión de CBS-Paramount fue el espaldarazo definitivo para la producción amateur de Cawley y su gente. Desde entonces, la popularidad de Star Trek Phase II no ha hecho más que aumentar.
 
Hablemos ahora de los actores y sus personajes. Cawley se reservó para sí el rol del capitán Kirk y, en honor a la verdad, debemos admitir que ha logrado meterse en el papel y hacerlo suyo. Gran admirador de William Shatner, Cawley no cometió el error de imitar la interpretación del actor canadiense, y ahí radica, creo yo, el secreto de su gran aceptación entre los trekkies. El Jim Kirk de Cawley es el mismo de TOS... pero con ligeros matices interpretativos que lo diferencian sutilmente del creado por Shatner aunque, en esencia, siga siendo el mismo personaje.
 
En TNV Spock ha sido interpretado, hasta el momento, por tres actores. El primero de ellos, y el que, hasta hoy, ha intervenido en más episodios, fue Jefferie Quinn, uno de los creadores de la serie. Quinn compuso un Spock muy creíble, a pesar de que su caracterización física dejara mucho que desear. Cuando Quinn abandonó la serie, Ben Tolpin asumió el rol del vulcaniano en SANGRE Y FUEGO. A mi juicio, Tolpin es el mejor Spock de TNV, no sólo por su gran interpretación, sino también por su aspecto físico, mucho más próximo al de Leonard Nimoy. El tercer Spock de TNV fue Brandon Stacy, que hizo un buen trabajo en ENEMY STARFLEET, aunque no resultó tan convincente como Tolpin, que en el citado episodio —último estrenado hasta el día de hoy— asumiría las funciones de director.

 
Al cascarrabias de Leonard Bones McCoy le da vida John Kelley, y hay que reconocer que está haciendo un trabajo excelente. El McCoy de TNV semeja casi un calco del de TOS. Kelley interpreta, con mucha humanidad y sentido del humor, el mismo papel que dio fama mundial a su tocayo de apellido, el gran Deforest Kelley. Pero tampoco este actor ha caído en el error de intentar copiar a su ilustre predecesor. Su McCoy sigue siendo el de siempre, si bien con ciertos rasgos diferenciales que lo enriquecen como personaje. El Bones de John Kelley es incluso más emotivo y sensible que el de Deforest. Sigue siendo el mismo protestón contumaz de toda la vida, pero su relación con Kirk y Spock se ha vuelto más estrecha si cabe, aunque, eso sí, sus piques con el primer oficial científico continúan estando a la orden del día.
 
El papel del ingeniero jefe Montgomery Scotty Scott fue interpretado por Jack Marshall en el episodio piloto. No lo hizo mal, pero a partir de PRIMERA VICTORIA sería sustituido por Charles Root, que ha sabido dejar su impronta en el personaje que inmortalizara el inolvidable James Doohan. Hikaru Sulu, el astrofísico y piloto de la Enterprise, apareció por primera vez en el cortometraje EL SILLÓN DE MANDO, la primera entrega de TNV que fue doblada al español. Este rol corrió a cargo de John Lim, que en ENEMY STARFLEET sería reemplazado, para mi disgusto, por J. T. Tepnapa, quien no resulta tan convincente como Lim en el papel de Sulu.
 
A la bella Uhura, la oficial de comunicaciones más sexy de nuestra galaxia y de parte de la de Andrómeda, le dio vida en un principio la guapa aunque un tanto insulsa Julienne Irons. Pero en SANGRE Y FUEGO asumió el papel Kim Stinger, una diosa de ébano que aportó más sensualidad, belleza, simpatía y sentimiento al personaje. Kim Stinger es una de las revelaciones de TNV, y si ésta muchacha no acaba convirtiéndose en actriz profesional, es que no hay justicia en el mundo.
 
Pavel Chekov, el otrora tripulante más joven de la Enterprise, ha tenido tres rostros en TNV. El primero fue el de Jasen Tucker, que tenía a su favor un adecuado acento ruso, aunque su valía como actor, incluso aficionado, era muy discutible. Hubo suerte, no obstante, y fue reemplazado muy pronto por Andy Bray, que compondría un Chekov muy aceptable. En ENEMY STARFLEET pasaría el testigo a Jonathan Zungre, que no lo hizo mal del todo. Habrá que esperar a ver cómo se desenvuelve en próximas entregas.

 
Christine Chapel tuvo el rostro de Shannon Quinlan en PODRÍA PASAR y PRIMERA VICTORIA, y el de Shannon Giles en SERVIR HASTA EL FINAL. Dado que la aparición del personaje en los citados episodios es casi anecdótica, poco se puede decir sobre las dos trekkies que la interpretaron. La encantadora y responsable jefe de enfermeras, que con tanta dulzura interpretó la Primera Dama de Star Trek, Majel Barrett-Roddenberry, no ha vuelto a aparecer en TNV hasta la fecha. Una lástima, porque es uno de los personajes femeninos más recordados de TOS.
 
Ya sólo nos queda hablar de Janice Rand, la contramaestre de Kirk, que amaba en secreto a su legendario capitán. Meghan King Johnson le ha dado vida en todos los episodios en los que ha salido el personaje, y a fuer de ser sincero, tengo que admitir que, si en PODRÍA PASAR esta chica no me convenció en absoluto como la maravillosa Janice, en las últimas entregas, sobre todo en SANGRE Y FUEGO, está fabulosa. La actriz Grace Lee Whitney también ha participado en TNV como Janice Rand, en concreto en el prólogo del episodio Una vida para recordar, protagonizado por George Takei.
 
Si algo han logrado demostrar los integrantes de Star Trek Phase II, es que el Star Trek clásico, el ideado por Roddenberry y sus colaboradores en los años sesenta del pasado siglo, sigue teniendo un considerable tirón incluso entre las nuevas generaciones de trekkies, las que se han forjado como tales con las últimas entregas televisivas y cinematográficas. Es lógico que así sea. Al fin y al cabo, Kirk —el original, no el del film de Abrahams — y su tripulación pusieron los cimientos del vastísimo universo de ficción que conocemos hoy. Ellos fueron los verdaderos Padres Fundadores de ese asombroso e irrepetible fenómeno del mundo del espectáculo que es Star Trek. Y TNV, o Phase II, como se prefiera, es el mayor tributo que los trekkies podrían rendir al Gran Pájaro de la Galaxia y a su magna obra. La gran aventura de estos audaces fans no ha hecho más que empezar. Ojalá tengan viento de cola y consigan llegar adonde ninguna otra producción, televisiva o cinematográfica, ha llegado jamás: a los corazones de sus seguidores.

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