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jueves, 30 de junio de 2016

CHILE BICAMPEÓN DE AMÉRICA

 
 
 
El 26 de junio pasado, Chile se coronó campeón de la Copa América Centenario, una edición extraordinaria creada para celebrar los 100 años del primer torneo.

Ha sido un verdadero tapadero de bocas para muchas personas que decían que en el torneo del año pasado, Chile había ganado pues como país anfitrión, tenía preferencias en los árbitros. También otros decían que se les había pagado a los árbitros para que le dieran preferencia a Chile en los partidos. Me pregunto qué excusa tendrán ahora todas esas personas para “justificar” esta nueva Copa, en donde por segunda vez consecutiva hemos derrotado en una final a la poderosa escuadra Argentina.

¡CHILE BICAMPEÓN DE AMÉRICA!

 
Atte: ODISEO… Legendario Guerrero Arcano.


sábado, 25 de junio de 2016

SOBRE LAS PELÍCULAS DE LOU CARRIGAN

 
 
 
Estimados amigos de Bolsi & Pulp:

 
Hace unos  días atrás, mi amigo Antonio Quintana publicó una reseña sobre “LA DILIGENCIA DE LOS CONDENADOS”, una película basada en un libro del maestro Lou Carrigan.

Y por si muchos no lo saben, se han hecho seis películas basadas en novelas de este gran escritor.

Para los interesados, los invito a que revisen una parte de la entrevista que le realizamos tiempo atrás, en donde habla de todas sus películas. Para verla sólo pinchen acá.

¡Un abrazo a todos y saludos bolsilibrescos!

 Atte: ODISEO… Legendario Guerrero Arcano.

lunes, 20 de junio de 2016

LA DILIGENCIA DE LOS CONDENADOS

 
 
 
 
Hoy no voy a reseñar un bolsilibro, sino una película basada en la novela “El hombre y el miedo”, de nuestro admirado Lou Carrigan.
 
LA DILIGENCIA DE LOS CONDENADOS posee todas las características propias del denominado “Spaghetti Western”, pero es muy superior a otras producciones de ese sub-género cinematográfico gracias al buen hacer de Juan Bosch (John Wood en las copias comercializadas fuera de España), que utilizando como base del guión la excelente novela de Carrigan, logró pergeñar un western modesto pero muy digno, que capta admirablemente el espíritu de la prosa carriganiana y se revela como uno de los títulos más aceptables de la abundante cosecha de westerns almerieños que se rodaron en los años 60 y parte de los 70.
 
El reparto está compuesto por una pléyade de buenos actores que, sin ser primeras figuras de la interpretación, se batieron el cobre en numerosas producciones de bajo presupuesto y casi siempre con resultados notables. El protagonismo recae sobre Richard Harrison, un nombre habitual del “Spaghetti Western”, que desempeña su labor sin las sobreactuaciones tan caras a algunas “estrellas” del sub-género. Pero como siempre, cuando de Western hispano se habla, quien más destaca es Fernando Sancho, aquí encarnando por enésima vez su papel característico de bandido mejicano, que le hizo tremendamente popular y querido por el público.
 
El argumento es de lo más tópico, pero aun así funciona muy bien. Unos forajidos asaltan un rancho y asesinan a sus moradores, siendo posteriormente arrestados. El único testigo de los hechos se dirige a la ciudad para testificar en el juicio contra los pistoleros, pero la diligencia en la que viaja es interceptada por Ramón Sartana y sus hombres, que retiene en una parada de postas a todos los pasajeros para evitar que el testigo pueda declarar contra su amigo, que en cierta ocasión le salvó de la horca. Sartana no conoce la identidad del testigo, así que trata de averiguarlo por todos los medios. Por desgracia para él y sus hombres, el encargado de la estación de postas es un antiguo pistolero, que está dispuesto a hacer lo que sea para proteger a su mujer y a su hijo.
 
La ambientación es la adecuada, y las escenas de acción, aunque sobrias, están muy conseguidas, algo en lo que desgraciadamente fallaban muchos de esos Westerns almerieños. En general,  LA DILIGENCIA DE LOS CONDENADOS es una cinta aceptable y muy entretenida, que se ve con agrado y que no decepciona.
 
Puesto que soy un gran aficionado a las armas de fuego antiguas, permítaseme comentar algo sobre las que aparecen en esta película.
 
Se ven varios rifles de palanca, seguramente copias europeas de los modelos clásicos de “Remington” y “Winchester”. Sin ir más lejos, en la fábrica de armas de Oviedo, a un tiro de piedra de donde vivo, se produjeron numerosos “Winchesters” destinados a la policía de ferrocarriles y a la Guardia Real, y muchas de estas armas se emplearon en la Guerra Civil. Hay una foto de la época que muestra al socialista Largo Caballero con una de ellas.  En el film también hay  una gran variedad de armas cortas, algunas de las cuales no se corresponden en absoluto con la época del Salvaje Oeste. Sartana, por ejemplo, lleva un revólver cuya marca y modelo no he podido reconocer, pero que se trata indudablemente de una pistola fabricada bien entrado el siglo XX, pues cuando la abre para comprobar la carga se aprecia su diseño más o menos moderno, y además tiene un cilindro que se abate hacia el lado izquierdo. Otro de los revólveres se asemeja mucho a los “Smith & Wesson”, pues el conjunto cañón/tambor bascula hacia delante, como en los modelos típicos de esa firma armera comercializados en USA durante el siglo XIX. No obstante, dudo que se trate de un “Smith & Wesson” auténtico, pues en Europa se fabricaron a mansalva copias baratas de los revólveres más populares en Estados Unidos. Los mejores los sacó al mercado la empresa vasca “Anitua Charola”, que desarrolló sus propias versiones, más corrientes pero de calidad no muy inferior, de las pistolas producidas por “Smith & Wesson”. En la cinta no se aprecia con claridad qué tipo de revólver es, por lo que también podría tratarse de algún ejemplar de “Webley” británico de calibre mediano. La mayoría de las pistolas que aparecen en la cinta son de doble acción, es decir, que pueden disparar sin necesidad de montar el percutor a cada disparo, lo que aumenta su cadencia de tiro. Durante la conquista del Oeste, aunque hubo muchos modelos de doble acción, la gente prefería las armas cortas de acción simple, ya fueran de percusión o cartucho metálico. En 1871 “Colt” sacó al mercado el revólver “Army Single Action” en calibre 45, que fue adoptado como el arma corta reglamentaria del ejército de los Estados Unidos dos años después, por lo que a veces se le conoce como modelo 1873. Tuvo un éxito tremendo, lo que animó a la empresa de Hartford, Connetticut, a lanzar una versión recamarada para el calibre 44/40, que era el mismo que empleaba el mítico rifle “Winchester 73”. El “Colt Army Single Action” fue bautizado popularmente como “Frontier” (“Fronterizo”), por ser el arma corta más común usada por los hombres de la frontera del Oeste, o “Peacemaker” (“Pacificador”), pues era la pistola favorita de los llamados “domadores de ciudades”, que “pacificaban” las poblaciones sometidas al yugo de los pistoleros. Además de en 44/40 se fabricó en prácticamente todos los calibres existentes y con diferentes longitudes de cañón. Se trata del “Colt” por excelencia, un arma sencilla, fiable y precisa que todavía hoy, ciento cuarenta y cinco años después de su salida al mercado,  se fabrica en numerosos países. Lo más curioso es que, en un tiempo en que apenas se prestaba atención a lo que se ha dado en llamar ergonomía, la culata clásica de estos “Colts” estaba tan bien diseñada que el arma podía ser empuñada correcta y firmemente por cualquiera, independientemente del tamaño de su mano. En 1877 “Colt” produjo una versión supuestamente mejorada, idéntica en todo menos en el diseño de la culata y en el sistema de disparo, que pasó a ser de doble acción. Dicha versión, aunque fue adoptada por el ejército como arma de ordenanza, no obtuvo mucha aceptación por parte de los usuarios, que seguían prefiriendo el “Frontier”.  Richard Harrison utiliza un “Frontier” pavonado, de pavoroso aspecto.
 
Y esto es todo. Tan sólo decir que, recientemente emitida por la segunda cadena de Televisión Española, LA DILIGENCIA DE LOS CONDENADOS es la primera película basada en una novela de Lou Carrigan que he tenido el placer de ver. Como es natural, la he grabado en DVD, y espero que muy pronto la televisión pública programe algún otro de los films inspirados por las novelas del maestro barcelones.
 
Antonio Quintana
Junio de 2016

viernes, 10 de junio de 2016

FÓRMULA “GEMINIS”

 
 
 
Si Luís García Lecha (Clark Carrados, Louis G. Milk) fue el autor principal de “Toray”, Lou Carrigan lo fue de “Rollan”, editora donde publicó numerosos westerns y muchos de sus mejores thrillers. FORMULA “GEMINIS” apareció en 1970 con el número 161 de la colección “Agente Federal”, y es un entretenidísimo bolsilibro policiaco, con casi cincuenta años a sus espaldas, pero muy agradable de leer.
 
Rick Vidor, agente especial del FBI,  es encargado por su inmediato superior, el inspector jefe Roger Cronin, de investigar un extraño asunto. En la delegación del Bureau de Los Angeles se ha recibido la llamada telefónica de un hombre. El individuo  aseguró al G-man que le atendió que un tal Harold Murchinson iba a entrevistarse con unos espías en la fiesta que da en su residencia Adeline Fermor, vieja amiga de Vidor, que ignora que éste es un agente federal. Según el misterioso comunicante, Murchinson alberga en su villa al profesor Rudolf Mankowick, que lleva a cabo una investigación secreta sobre cierta fórmula denominada “Geminis”. La llamada telefónica se cortó bruscamente por un disparo con silenciador y un grito de dolor. Cronin, que conoce la amistad existente entre Vidor y la señora Fermor, decide poner el asunto en las manos de éste, que es uno de sus mejores hombres. Vidor se presenta en la fiesta de su amiga e inicia sus investigaciones, que le llevan a contactar con la bella Greta Mankowick, hija del científico recluido en la villa de Murchinson. Vidor se ofrece más tarde a llevarla a su casa (es decir, a la de Murchinson), y cuando se despiden el G-man comprueba que está siendo seguido por dos hombres. Los individuos se han dado cuenta de que el agente federal ha estado tomando fotos de los asistentes a la fiesta con una cámara disimulada en un encendedor y tratan de obtenerlo como sea.  El G-man se ve obligado a matarlos para salvar su vida. Las averiguaciones de Vidor, y las confesiones de Greta Mankowick, que parece confiar en él, le llevan a concluir que Murchinson tiene secuestrado al profesor Mankowick, obligándole a  desarrollar la misteriosa fórmula “Geminis”, amenazándole con matar a su hija si se niega. Pero la cosa es mucho más complicada de lo que Vidor sospecha.
 
FÓRMULA “GEMINIS” es una buena novela, que mantiene la tensión y por tanto el interés del lector a lo largo de sus 126 páginas. Un ejemplo más del buen hacer literario de Antonio Vera, que una vez más nos ofrece, con su inigualable estilo, un ameno relato de evasión. Disfrutadlo.
 
Antonio Quintana
Junio de 2016