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viernes, 28 de febrero de 2014

STAR TREK THE NEW VOYAGES: EL ORGULLO DE LOS FANS

 
 
 
 
 
No hay fans más dinámicos, entusiastas y ruidosos que los de Star Trek. El fenómeno trekker no conoce fronteras. En cualquier parte del planeta donde haya un mínimo de civilización, encontrarán ustedes algún trekkie. De hecho, ninguna otra franquicia del mundo del espectáculo cuenta con tantos seguidores a nivel mundial como Star Trek. Ni siquiera Star Wars, que ya es decir. El universo futurista imaginado por Gene Roddenberry y sus colaboradores en los años sesenta ha ido expandiéndose exponencialmente, abarcando todos los ámbitos posibles. Este proceso, iniciado casi en el mismo momento en que fue cancelada la serie original, allá por 1969, se ha intensificado gracias a la eclosión de Internet, que ha facilitado extraordinariamente la difusión de la denominada filosofía trek y el contacto entre los aficionados. Pero lo que ningún trekkie de la vieja guardia podía imaginar siquiera, es que llegaría un momento en que los fans, gracias al desarrollo tecnológico, estarían en condiciones de recrear el Star Trek original a capricho.
 
El milagro se produjo en el año 2003, cuando un grupo de trekkies estadounidenses, comandados por James Cawley, Jeffery Quinn, John Kelley y Jack Marshall, decidieron poner en marcha un ambicioso proyecto que casi parecía irrealizable: rodar una continuación de TOS, respetando al máximo el genuino espíritu Roddenberry. Cawley, un profesional del mundo del espectáculo, que se ganaba la vida realizando fabulosas imitaciones de Elvis Presley en los casinos de Las Vegas (Nevada), reunió a una cohorte de aficionados irreductibles dispuestos, como él, a emplear su tiempo y su dinero en hacer realidad el sueño de cualquier fan: convertirse en protagonista de Star Trek. La idea fue muy bien acogida y el equipo de Cawley se puso de inmediato manos a la obra. Acababa de nacer Star Trek: The New Voyages TNV en adelante—, una serie amateur, sin ánimo de lucro, que se distribuiría libremente a través de Internet. La premisa argumental era sencilla. La misión de la Enterprise original debería haber durado cinco años. Asumiendo que cada temporada de TOS se correspondiese con un año de esa misión, Cawley y su grupo se proponían completar ésta rodando las dos temporadas restantes.
 
James y su grupo pusieron manos a la obra con el característico entusiasmo trek, sumergiéndose de lleno en un trabajo agotador pero muy gratificante. Los miembros del equipo se mantenían en contacto vía correo electrónico, intercambiando ideas y sugerencias, y reuniéndose cada fin de semana para dar forma a éstas. El ritmo de trabajo tenía que ser lento por fuerza, ya que las personas implicadas en el proyecto debían cumplir con sus obligaciones laborales. Pero por fin, tras largos meses de esfuerzos, en enero de 2004 vio la luz el episodio piloto de TNV, que llevaba por título PODRÍA PASAR. La aventura se iniciaba con un emotivo recuerdo para la tripulación de la lanzadera espacial Columbia, que se había desintegrado al entrar en la atmósfera tras regresar de una misión.
 
PODRÍA PASAR significó no sólo el comienzo de un hito de la ciencia ficción en Internet, sino también el emocionante reencuentro de los fans con unos personajes inolvidables. Kirk, Spock, McCoy y los demás eran los iconos más sagrados de Star Trek, y la idea de que un grupito de aficionados pretendiera emularlos en una serie amateur no dejó indiferente a nadie. Hubo opiniones para todos los gustos, pero lo cierto es que, tras ver el primer episodio de TNV distribuido a través de la red de forma gratuita, incluso los trekkies más recalcitrantes y fundamentalistas tuvieron que admitir que Cawley y su gente no lo hacían tan mal. De hecho, lo habían hecho incluso mejor de lo que todos esperaban.
 

 
Cawley, verdadera alma máter de la peculiar serie, deseaba que los fans se sintieran a gusto, de modo que el piloto estaba lleno de guiños al trekkie veterano, el que se había formado como tal con las aventuras de Jim Kirk y su tripulación. Así, decidió recuperar dos personajes secundarios que habían calado muy hondo en el imaginario trek, el de Janice Rand, la bella contramaestre de Kirk durante buena parte de la primera temporada de TOS, y el del teniente Vincent DeSalle, que había aparecido en dos memorables episodios, EL ESCUDERO DE GOTHOS y ESA CARA DEL PARAÍSO. PODRÍA PASAR contó también con la colaboración del veterano Eddie Paskey, actor de reparto que en TOS había interpretado un personaje de soporte, el del teniente Leslie, que, pese a su falta de relevancia en el desarrollo de la serie, se había ganado el cariño de los trekkies con sus esporádicas pero entrañables apariciones. En el piloto de TNV, Paskey dio vida al cargante Almirante Leslie, padre de aquel Leslie de la serie original, al que en la producción de Cawley daría vida un actor aficionado. También se homenajeó al gran Matt Jefferies, director artístico de TOS, dándole su nombre al capitán del carguero Al-Rashid, nave de la Flota Estelar que es socorrida por la Enterprise.
 
Lo mejor de PODRÍA PASAR fue su estética y sus efectos especiales. La USS Enterprise presentaba un aspecto mucho más realista que en TOS. El decorado principal, el puente de mando, fue reproducido hasta en sus menores detalles. Gracias al desarrollo de la informática, el equipo de TNV pudo ofrecer a sus seguidores secuencias espectaculares, inimaginables en la televisión de la época en que se rodó el primer Star Trek. PODRÍA PASAR arrancaba con una escena visualmente impactante, la de la Enterprise abandonando las entrañas de una estación espacial. En la misma escena aparecían varios modelos de naves cruzando el espacio majestuosamente. Entre ellas destacaba una réplica de la SS Botany Bay que vimos en SEMILLA ESPACIAL, modelo que posteriormente, a partir de EL MEJOR ORDENADOR, pasaría a denominarse carguero-robot.
 
Cawley y su equipo lograron recrear fidedignamente el ambiente y el espíritu de la serie clásica, lo que se tradujo en un éxito inmediato que les animaría a seguir adelante. El primer episodio oficial fue PRIMERA VICTORIA, concebido como una espectacular secuela de LA MÁQUINA DEL DÍA DEL JUICIO FINAL, uno de los capítulos más interesantes de la segunda temporada de TOS. En esta fascinante historia de TNV aparecería un personaje que daría mucho juego a lo largo de la serie, el del klingon Kargh, magníficamente interpretado por John Carrigan. Otro clásico trek que apareció en PRIMERA VICTORIA fue el capitán Christopher Pike, segundo comandante de la Enterprise, tras Robert April. Así mismo, el veterano William Windom hizo un cameo en este capítulo, dando vida al personaje que le hizo famoso y querido en el universo trek, el del comodoro Matt Dekker. El segundo episodio presentó importantes novedades. Llevó por título SERVIR HASTA EL FINAL y contó con la participación desinteresada de dos leyendas del Star Trek primigenio, el actor Walter Koenig y la guionista y productora D.C. Fontana. Como tengo intención de reseñar próximamente todos los episodios de TNV, sólo diré que SERVIR HASTA EL FINAL es una secuela de LOS AÑOS DE LA MUERTE, una de las historias más impactantes ofrecidas por la serie madre.
 
El apoyo de dos pesos pesados trek, como Fontana y Koenig, aumentó la popularidad de TNV. Por otra parte, Eugene Roddenberry, hijo del inolvidable Gran Pájaro de la Galaxia, decidió colaborar con Cawley y su grupo como asesor ejecutivo, lo que disipó cualquier prejuicio o reticencia que pudiesen albergar los trekkies más ortodoxos. Que tres grandes personalidades del mundo de Star Trek apoyaran decididamente TNV sólo podía significar una cosa: que el de Cawley era un proyecto digno y respetuoso con el genuino espíritu trek. Si PODRÍA PASAR representó una arriesgada apuesta en favor de la continuidad del Star Trek original, SERVIR HASTA EL FINAL significó la consolidación definitiva de TNV como una sugestiva opción para los trekkies del mundo entero. A partir de este episodio la serie iría mejorando progresivamente en todos los aspectos, convirtiéndose en una referencia obligada dentro del universo trek, y eso a pesar de que no tiene —al menos de momento— la consideración de serie canónica. El buen trabajo de Cawley y su gente fue recompensado con el reconocimiento y la admiración de las personas que habían trabajado en TOS y otras entregas trek, algunas de las cuales se avinieron a colaborar de forma altruista en TNV. Los actores George Takei, Grace Lee Whitney, Denise Crosby y Barbara Luna , además de los ya mencionados William Windom y Walter Koenig, estuvieron encantados de trabajar en la serie. Aparte de D.C. Fontana, otro genial guionista de la serie original prestaría su colaboración a TNV, el gran David Gerrold, autor del emblemático episodio LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES. Gerrold, que también había participado en Star Trek TNG, había escrito en 1987 un audaz guión para Picard y su tripulación, historia que fue rechazada por tratar, de forma clara y sin complejos, el tema de las relaciones gay. El veterano guionista vio en TNV una oportunidad de oro para recuperar aquel guión maldito. De este modo nació SANGRE Y FUEGO, hasta la fecha el único episodio doble de TNV y uno de los mejores, gracias a la espléndida dirección del propio Gerrold. Éste, con la colaboración del guionista amateur Carlos Pedraza, reescribió su antiguo guión, adaptándolo a los personajes de la producción de Cawley. En este extraordinario capítulo, un largometraje en sí mismo, se recuperaba otro personaje de TOS, el de Peter Kirk, sobrino del capitán que había aparecido en OPERACIÓN: ANIQUILACIÓN, última entrega de la primera temporada de la serie clásica. Peter, interpretado en esta ocasión por Bobby Quinn Rice, era destinado a la Enterprise a petición propia, no porque quisiera servir a las órdenes de su legendario tío, sino porque en la nave insignia de la Flota prestaba sus servicios el joven oficial del que estaba enamorado. La inclusión de un romance homosexual en TNV fue interpretada por los fans como un guiño al veterano George Takei, que unos años antes había reconocido públicamente su homosexualidad.

 
Los episodios PODRÍA PASAR y PRIMERA VICTORIA se rodaron en el mismo formato que los de TOS. Para SERVIR HASTA EL FINAL y los restantes, Cawley optaría por el formato panorámico, lo que daría mayor realce y espectacularidad a la producción. La calidad técnica y artística fue mejorando con cada nueva entrega. Esto se notó, sobre todo, en los efectos especiales y en los decorados interiores de la nave estelar. El equipo técnico de TNV, como se ha comentado ya unos párrafos más arriba, consiguió reproducir al detalle el puente de mando de la Enterprise de Kirk. Por desgracia, la falta de espacio y de medios económicos impidió que se hiciera otro tanto con el resto de decorados. Así, por ejemplo, en los primeros episodios vemos que los corredores de la nave son muy angostos y la sala del transportador mucho más pequeña que la de la nave original, y otro tanto sucede con el camarote del capitán, la sección de ingeniería y la enfermería. No obstante, en los últimos episodios estrenados hasta la fecha aparecen ya decorados más grandes y elaborados, que hacen palidecer a los utilizados en TOS hace casi medio siglo. Otro punto importante es la remodelación del puente de mando. Al principio éste era, como se ha dicho, una réplica exacta del original. Para el memorable SANGRE Y FUEGO se rediseñó casi por completo, añadiéndole nuevos monitores e instrumentos más realistas. Otro tanto se hizo con la sala del transportador, la enfermería, los camarotes y la sala de reuniones. Los efectos especiales mejoraron notablemente, permitiendo a Cawley y su equipo ofrecer a los fans fabulosas batallas espaciales y gran variedad de naves estelares. Una de las más hermosas fue la USS Copernicus de SANGRE Y FUEGO, espléndido navío de clase Miranda, que nos muestra cómo eran las primeras unidades de ese modelo de nave estelar. Las características lanzaderas clase Galileo, tan poco aerodinámicas ellas, están magníficamente reproducidas hasta en sus menores detalles, al igual que las naves klingon y romulanas, las estaciones espaciales o los docks en los que se reparan los navíos estelares.
 
Gracias a su difusión a través de la red, The News Voyages obtuvo un éxito apoteósico en todo el mundo, lo que sería determinante para que CBS-Paramount decidiera, en 2008, permitir a Cawley y su equipo emplear los diseños realizados para la fallida segunda serie trek de Roddenberry. A partir de ese momento, TNV pasaría a denominarse Star Trek Phase II, como la serie que fue cancelada en 1977, antes incluso de que se iniciara su filmación. La decisión de CBS-Paramount fue el espaldarazo definitivo para la producción amateur de Cawley y su gente. Desde entonces, la popularidad de Star Trek Phase II no ha hecho más que aumentar.
 
Hablemos ahora de los actores y sus personajes. Cawley se reservó para sí el rol del capitán Kirk y, en honor a la verdad, debemos admitir que ha logrado meterse en el papel y hacerlo suyo. Gran admirador de William Shatner, Cawley no cometió el error de imitar la interpretación del actor canadiense, y ahí radica, creo yo, el secreto de su gran aceptación entre los trekkies. El Jim Kirk de Cawley es el mismo de TOS... pero con ligeros matices interpretativos que lo diferencian sutilmente del creado por Shatner aunque, en esencia, siga siendo el mismo personaje.
 
En TNV Spock ha sido interpretado, hasta el momento, por tres actores. El primero de ellos, y el que, hasta hoy, ha intervenido en más episodios, fue Jefferie Quinn, uno de los creadores de la serie. Quinn compuso un Spock muy creíble, a pesar de que su caracterización física dejara mucho que desear. Cuando Quinn abandonó la serie, Ben Tolpin asumió el rol del vulcaniano en SANGRE Y FUEGO. A mi juicio, Tolpin es el mejor Spock de TNV, no sólo por su gran interpretación, sino también por su aspecto físico, mucho más próximo al de Leonard Nimoy. El tercer Spock de TNV fue Brandon Stacy, que hizo un buen trabajo en ENEMY STARFLEET, aunque no resultó tan convincente como Tolpin, que en el citado episodio —último estrenado hasta el día de hoy— asumiría las funciones de director.

 
Al cascarrabias de Leonard Bones McCoy le da vida John Kelley, y hay que reconocer que está haciendo un trabajo excelente. El McCoy de TNV semeja casi un calco del de TOS. Kelley interpreta, con mucha humanidad y sentido del humor, el mismo papel que dio fama mundial a su tocayo de apellido, el gran Deforest Kelley. Pero tampoco este actor ha caído en el error de intentar copiar a su ilustre predecesor. Su McCoy sigue siendo el de siempre, si bien con ciertos rasgos diferenciales que lo enriquecen como personaje. El Bones de John Kelley es incluso más emotivo y sensible que el de Deforest. Sigue siendo el mismo protestón contumaz de toda la vida, pero su relación con Kirk y Spock se ha vuelto más estrecha si cabe, aunque, eso sí, sus piques con el primer oficial científico continúan estando a la orden del día.
 
El papel del ingeniero jefe Montgomery Scotty Scott fue interpretado por Jack Marshall en el episodio piloto. No lo hizo mal, pero a partir de PRIMERA VICTORIA sería sustituido por Charles Root, que ha sabido dejar su impronta en el personaje que inmortalizara el inolvidable James Doohan. Hikaru Sulu, el astrofísico y piloto de la Enterprise, apareció por primera vez en el cortometraje EL SILLÓN DE MANDO, la primera entrega de TNV que fue doblada al español. Este rol corrió a cargo de John Lim, que en ENEMY STARFLEET sería reemplazado, para mi disgusto, por J. T. Tepnapa, quien no resulta tan convincente como Lim en el papel de Sulu.
 
A la bella Uhura, la oficial de comunicaciones más sexy de nuestra galaxia y de parte de la de Andrómeda, le dio vida en un principio la guapa aunque un tanto insulsa Julienne Irons. Pero en SANGRE Y FUEGO asumió el papel Kim Stinger, una diosa de ébano que aportó más sensualidad, belleza, simpatía y sentimiento al personaje. Kim Stinger es una de las revelaciones de TNV, y si ésta muchacha no acaba convirtiéndose en actriz profesional, es que no hay justicia en el mundo.
 
Pavel Chekov, el otrora tripulante más joven de la Enterprise, ha tenido tres rostros en TNV. El primero fue el de Jasen Tucker, que tenía a su favor un adecuado acento ruso, aunque su valía como actor, incluso aficionado, era muy discutible. Hubo suerte, no obstante, y fue reemplazado muy pronto por Andy Bray, que compondría un Chekov muy aceptable. En ENEMY STARFLEET pasaría el testigo a Jonathan Zungre, que no lo hizo mal del todo. Habrá que esperar a ver cómo se desenvuelve en próximas entregas.

 
Christine Chapel tuvo el rostro de Shannon Quinlan en PODRÍA PASAR y PRIMERA VICTORIA, y el de Shannon Giles en SERVIR HASTA EL FINAL. Dado que la aparición del personaje en los citados episodios es casi anecdótica, poco se puede decir sobre las dos trekkies que la interpretaron. La encantadora y responsable jefe de enfermeras, que con tanta dulzura interpretó la Primera Dama de Star Trek, Majel Barrett-Roddenberry, no ha vuelto a aparecer en TNV hasta la fecha. Una lástima, porque es uno de los personajes femeninos más recordados de TOS.
 
Ya sólo nos queda hablar de Janice Rand, la contramaestre de Kirk, que amaba en secreto a su legendario capitán. Meghan King Johnson le ha dado vida en todos los episodios en los que ha salido el personaje, y a fuer de ser sincero, tengo que admitir que, si en PODRÍA PASAR esta chica no me convenció en absoluto como la maravillosa Janice, en las últimas entregas, sobre todo en SANGRE Y FUEGO, está fabulosa. La actriz Grace Lee Whitney también ha participado en TNV como Janice Rand, en concreto en el prólogo del episodio Una vida para recordar, protagonizado por George Takei.
 
Si algo han logrado demostrar los integrantes de Star Trek Phase II, es que el Star Trek clásico, el ideado por Roddenberry y sus colaboradores en los años sesenta del pasado siglo, sigue teniendo un considerable tirón incluso entre las nuevas generaciones de trekkies, las que se han forjado como tales con las últimas entregas televisivas y cinematográficas. Es lógico que así sea. Al fin y al cabo, Kirk —el original, no el del film de Abrahams — y su tripulación pusieron los cimientos del vastísimo universo de ficción que conocemos hoy. Ellos fueron los verdaderos Padres Fundadores de ese asombroso e irrepetible fenómeno del mundo del espectáculo que es Star Trek. Y TNV, o Phase II, como se prefiera, es el mayor tributo que los trekkies podrían rendir al Gran Pájaro de la Galaxia y a su magna obra. La gran aventura de estos audaces fans no ha hecho más que empezar. Ojalá tengan viento de cola y consigan llegar adonde ninguna otra producción, televisiva o cinematográfica, ha llegado jamás: a los corazones de sus seguidores.

sábado, 22 de febrero de 2014

TERROR FANTASTIC (PARTE 1)

 
 


Estimados amigos de Bolsi & Pulp:
 
Para este día les traigo algo muy especial, abriremos el baúl de los recuerdos y habláremos de un clásico de clásicos en España, me refiero a la revista Terror Fantastic.
Terror Fantastic fue sin lugar a dudas, la mejor publicación de cine de Terror, Ciencia Ficción y Fantasía de España, excelentes contenidos, buenas entrevistas y estupendo material reseñado. Hay mucha información sobre películas difíciles de conseguir vistas en festivales, así como las primeras reseñas del festival de Sitges.
La revista es muy difícil de conseguir, y cuando aparece, suele ser a precios bastante elevados, pero merece la pena.
En sus páginas podemos encontrar desde reseñas del famoso festival de Sitges, plenamente detallado, hasta películas como Simón rey de los Brujos, El planeta de los simios, cine de Paul Naschy, especiales de la Universal, Hammer, Euro Terror, Forrest J Ackerman, Viyi el monasterio del terror, artículos de brujería, torturas, inquisición, Larraz, Klimovsky, erotismo en el cine de terror, lectura obligada, Ossorio, Mario Bava, Mojica Marins, especial los hombres de la fantasía... y un larguísimo etcétera, en pocas palabras, toda una delicia.
Imprescindible para los amantes más puristas del género Fantaterrorífico. Un 10 sin lugar a dudas.
La revista era en blanco y negro y la colección completa consta de 26 números, incluido el número 15 que es una edición especial con portada a color.
¿Pero para que hablo tanto? En esta primera parte les hago entrega de las primeras 13 portadas de esta excelente y legendaria revista.
 
¡Disfruten de las portadas y saludos Bolsilibrescos!
 
Atte: ODISEO... Legendario Guerrero Arcano.














domingo, 16 de febrero de 2014

KUNG FU CONTRA LOS SIETE VAMPIROS DE ORO

 
 
 
 
GB/1974
TÍTULO ORIGINAL: THE LEGEND OF SEVEN GOLDEN VAMPIRES.
DIRECCIÓN: Roy Ward Baker y Chang Che (sin acreditar).
PRODUCCIÓN: Don Houghton y Vee King Shaw para Hammer Films/Shaw Bros.
GUIÓN: Don Houghton.
FOTOGRAFÍA: John Wilcox y Roy Ford en Eastmancolor.
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Johnson Tsao.
MÚSICA: James Bernard.
DURACIÓN APROXIMADA: 89 minutos.

 
REPARTO: Peter Cushing (Dr. Van Helsing); David Chiang (Hsi Tien-an/Hsi Ching); Julie Ege (Vanessa Buren); Robin Stewart (Leyland Van Helsing); Shi Szu (Hsi Mei-Chiao); John Forbes Robertson (Conde Drácula); Robert Anna (Cónsul británico); James Ma (Hsi Ta); Liu Chia-yung (Hsi Kwei); Tien-Loong (Hsi San).
 
SINOPSIS
 
Hasta Transilvania llega un monje chino, guardián del culto de “Los siete vampiros de oro”, para invocar al conde Drácula y solicitar su ayuda. El señor de las tinieblas acepta, y tras adoptar apariencia oriental, se traslada a China para ponerse al frente de la horda vampírica.
 
Muchos años después, el doctor Van Helsing, la máxima autoridad mundial en vampirismo, da una conferencia sobre el tema en una universidad china, ante el escepticismo y las indisimuladas burlas de los alumnos de la misma. Sin embargo, uno de los jóvenes asistentes a la charla, Hsi Ching, sabe que Van Helsing está en lo cierto, que los vampiros existen, porque su aldea natal, llamada Ping Kwei, es asolada cada cierto tiempo por la secta satánica de “Los siete vampiros de oro” y su ejército de “no-muertos”. Deseoso de salvar a su aldea de la maldición que sobre ella pesa, Hsi Ching logra que Van Helsing acceda a ayudarle a organizar una expedición para acabar con los vampiros. Una joven y bella viuda rica ansiosa de vivir aventuras, Vanessa Buren, se ofrece a financiar el proyecto a cambio de ir con ellos.
 
 
 
 
KUNG FU CONTRA LOS SIETE VAMPIROS DE ORO fue la última de las grandes películas de terror de la Hammer Films y una de sus cintas más originales. Pocas veces ha logrado el cine una hibridación de géneros tan perfecta como en este aclamado film del maestro Roy Ward Baker. El proyecto tenía todas las papeletas para devenir en un fiasco denostado por público y crítica, pues combinar artes marciales y terror vampírico parecía, a priori, una idea demencial. Pero lo cierto fue que la cinta no sólo se convirtió en una de las más exitosas de su tiempo, sino también en una de las producciones Hammer mejor valoradas por los fans del legendario Estudio británico.
 
El film que nos ocupa surgió como efecto colateral  del tremendo éxito obtenido un año antes por OPERACIÓN DRAGÓN (ENTER THE DRAGÓN, Robert Clouse, 1973), la mejor película que protagonizó el malogrado Bruce Lee. Pero en honor a la verdad, hay que decir que, al menos en una ocasión, la Hammer había acariciado la idea de ambientar las aventuras del conde Drácula en el misterioso Oriente, en un intento por revitalizar una saga que a finales de los sesenta ya mostraba síntomas de agotamiento. De hecho, en los archivos de la productora acumulaba polvo el guión de un proyecto nunca realizado,  KALI, LA NOVÍA DIABÓLICA DE DRÁCULA (KALI, DEVIL-BRIDE OF DRACULA), que fue recuperado para emplearlo como parte de la base argumental de la cinta que nos ocupa. Así pues, la Hammer firmó un acuerdo con Run Run y Vee King Shaw, propietarios de Shaw Brothers, principal productora de películas de artes marciales de Hong Kong, para rodar un film que combinara eficazmente el cine de terror vampírico con el de Kung Fu.
 
Este curioso experimento cinematográfico, muy arriesgado desde cualquier punto de vista, dio como resultado no sólo una cinta de gran éxito comercial, sino también uno de los films más interesantes de la carrera profesional de Roy Ward Baker, a mi juicio el director más importante de la Hammer tras Terence Fisher y Val Guest.  Baker consiguió sacarle un gran partido al endeble guión de Houghton, logrando construir un film más que correcto, que devendría en la última obra fantástica de calidad producida por la Hammer. En este sentido, cabe señalar que el mayor mérito del director residió en su habilidad para recuperar, al menos en parte, la característica e inconfundible atmósfera gótica que cimentó la grandeza de los legendarios Estudios británicos. Fue por tanto, como ya he comentado, la última buena cinta de terror de Hammer Films, ya que la película que cerraría de forma oficial la producción fantástica del Estudio sería la prescindible LA  MONJA POSEÍDA (TO THE DEVIL… A DAUGHTER, Peter Sykes, 1976).
 
Lo que más llama la atención en KUNG FU CONTRA LOS SIETE VAMPIROS DE ORO es su perfecta armonía genérica. Nada chirría en el conjunto. La mezcla terror gótico/artes marciales funciona a las mil maravillas, como si hubiese sido elaborada por una suerte de alquimista del arte cinematográfico. Tal grado de fluidez y coherencia estética y narrativa en un film casi experimental como éste se debe, quizá, a las aportaciones de Chang Che (1933-2002), el realizador más prolífico del cine de artes marciales orientales, quien al parecer codirigió la cinta, aunque sin acreditar y ocupándose de las escenas de acción.
 
KUNG FU CONTRA LOS SIETE VAMPIROS DE ORO tenía todos los ingredientes necesarios para triunfar en taquilla, y triunfó. Por desgracia, esta magnífica y modélica cinta de género significó el canto del cisne de la otrora potente Hammer Films,  y el final de una época gloriosa del cine fantástico de sello europeo.
 
                                                                                                                           Antonio Quintana Carrandi
Febrero 2014
 
 
 

martes, 11 de febrero de 2014

PRONTO TENDREMOS BIBLIOTECA



 


¡PRONTO!

 

¡Ya viene!
¡YA VIENE!
¡YA VIENE!
¡YA VIENE!

 

¡LA BIBLIOTECA BOLSI & PULP!

Estamos trabajando en ella amigos y pronto podrán disfrutar de varios títulos interesantes, para pasar rápidamente esas aburridas tardes de domingo.

 

¡Un abrazo a todos y saludos bolsilibrescos!

 

Atte: ODISEO… Legendario Guerrero Arcano.
 
 
 

miércoles, 5 de febrero de 2014

ESPACIO 1999: LAS FABULOSAS MAQUETAS

 
 
Aunque Espacio 1999 no fue el gran éxito que sus creadores esperaban, dejó una huella indeleble en el recuerdo de los aficionados a la ciencia-ficción televisiva, sobre todo en nuestro país. En efecto, la fabulosa serie del matrimonio Anderson tuvo una buena acogida en España. A ello contribuyeron varios factores, entre los que cabe destacar los siguientes: 1º, se estrenó en la temporada 1976/77, después de una relativamente larga sequía de ciencia-ficción en la programación de TVE, la emisora estatal de televisión, única que existía por aquel entonces; 2º, por primera vez en la historia del género, se empleaban grandes sumas de dinero y abundantes recursos técnicos en la realización de una serie de ciencia-ficción para la pequeña pantalla; 3º, los aficionados españoles, devoradores de los bolsilibros de ciencia-ficción publicados por Bruguera, Toray, Valenciana, Andina y muchas otras editoras, eran muy receptivos a la magia de los modernos efectos especiales utilizados en Espacio 1999, sin ninguna duda los más convincentes vistos hasta ese momento en una producción catódica; y 4º, la serie, al menos en su primera temporada (la mejor) tenía un aire de seriedad y trascendencia que la diferenciaba notablemente de cuanto se había visto hasta entonces en materia de ciencia-ficción televisiva.
 
Suele decirse que en Espacio 1999 se potenció el efectismo visual en detrimento de los guiones y la caracterización de los personajes. Sin duda hay algo de cierto en esta apreciación, pero eso lo comentaré con más detenimiento en otro trabajo. De lo que quiero hablar ahora es del apabullante despliegue de maquetas que nos ofreció esta magnífica serie británica, una fantástica colección de astronaves que hicieron soñar a los que, como quien esto firma, éramos unos críos cuando John Koenig y su gente asomaron las caras por aquellos viejos televisores en blanco y negro.
 
Cuando se menciona Espacio 1999, ¿cuál es la primera imagen que se nos viene a la cabeza? Exacto, las portentosas Águilas, aquellas preciosas naves espaciales que nos dejaban boquiabiertos cada vez que despegaban o aterrizaban, o cuando nos mostraban sus elaborados interiores. Pero las Águilas, con ser las reinas de la función, por así decirlo, representaban sólo una parte del encanto visual de la serie. Por los 48 episodios que componen la producción, dividida en dos temporadas, desfilaron un puñado de diseños que merecen ser recordados y que, en su momento, inspiraron a más de un joven aficionado al maquetismo, como mi amigo madrileño Fernando Ledesma. Veamos ahora algunas de las maquetas más logradas, creadas por el gran Brian Johnson y sus colaboradores. No están todas, por supuesto, pero sí las más interesantes.
 
 
Los halcones (JUEGOS DE GUERRA)

Estas hermosas naves sólo se vieron en éste episodio, pero gustaron tanto al público que en ciertas páginas web dedicadas a la serie se afirma, erróneamente, que formaban parte de la dotación de la base Alpha. Su diseño, aunque inspirado por el de las Águilas, es más estilizado y elegante.
 
JUEGOS DE GUERRA es uno de los episodios más espectaculares de Espacio 1999, y el único en el que Alpha, atacada por una escuadra de naves de guerra alienígenas, resulta devastada hasta el punto de forzar a sus habitantes a evacuarla. Las naves atacantes son, lógicamente, estos fabulosos Halcones, que diezman a las Águilas y destruyen con espantosa facilidad las defensas de la base lunar. Los Halcones van armados con un cañón o proyector en la proa, que pestañea como una ametralladora cuando dispara y que emite un ruido muy peculiar al hacer fuego... aunque esto carezca de sentido, pues en el vacío no se transmite el sonido, como todos sabemos. En el episodio no se explica qué clase de arma equipa a estas navecillas, pero lo cierto es que, sea lo que fuere, es mucho más poderosa que los proyectores láser de las Águilas.
 
 
La sonda Delta (EL DOMINIO DEL DRAGÓN)
 

Uno de los grandes hitos de Espacio 1999 en lo que a maquetas se refiere, la Delta era un navío construido para realizar largas travesías espaciales, más allá de los límites del sistema solar. Su estructura constaba de dos secciones que podían separarse si era necesario. El cuerpo principal albergaba los alojamientos y servicios para los tripulantes, un completo laboratorio científico y una pequeña enfermería. En la popa se hallaban los depósitos de combustible, los poderosos motores y las toberas de escape de gases. El módulo de mando era muy similar al de las Águilas, aunque dos veces más grande. Concebido también como unidad de evacuación de emergencia, no sólo podía separarse de la sección principal de la nave; contaba, además, con sus propios motores, y llevaba una provisión extra de oxígeno, agua y comprimidos alimenticios, por si era necesario utilizarlo como bote salvavidas. El punto de anclaje del módulo de mando de la nave Delta estaba diseñado para permitir el perfecto acoplamiento al mismo de cualesquiera otros módulos de pilotaje, incluidos, por supuesto, los de las Águilas. Realizada hace la friolera de treinta y seis años, esta maqueta es un claro exponente del nivel de profesionalidad alcanzado por Brian Johnson como técnico de efectos especiales. La nave Delta de EL DOMINIO DEL DRAGÓN es un vehículo espacial mucho más creíble que el Halcón Milenario de Han Solo. 


El Swift (EL CEREBRO ELECTRÓNICO)
 
 
Otra lograda creación de Johnson fue esta astronave aparecida en uno de los episodios más divertidos de la segunda temporada. Algo mayor que un Águila, el Swift fue concebido, tal y como se da a entender en el capítulo citado, como nave auxiliar de otro vehículo espacial de más envergadura. Su diseño, como el de la mayoría de las maquetas que pudimos admirar en Espacio 1999, es deudor de la estética Thunderbird, posteriormente perfeccionada en UFO, la primera serie de acción real de los Anderson y quizá la mejor de su vasta producción catódica.


El super Swift (PORTADORES DE ILUSIONES)
 

Único episodio doble de Espacio 1999, PORTADORES DE ILUSIONES narraba la llegada a Alpha de una expedición de rescate procedente de la Tierra. Los expedicionarios, que curiosamente eran todos ellos familiares o amigos de los alfanos, tripulaban un Super Swift, un navío de gran porte dotado con un equipo propulsor que le permitía alcanzar e incluso superar la velocidad de la luz. En realidad, se trataba de un grupo de alienígenas que pretendían destruir Alpha. En cuanto a la nave, era simplemente una ilusión creada por las poderosas mentes de aquellos seres.
 
Si los Halcones de JUEGOS DE GUERRA se inspiraban en las Águilas, el Super Swift, como su nombre indica, era una versión mejorada del Swift de EL CEREBRO ELECTRÓNICO. Este navío cósmico estaba equipado con una pequeña navecilla auxiliar que, sin embargo, podía alcanzar velocidades tan elevadas como su nave madre. Claro que, como he dicho, todo esto no eran más que ilusiones creadas por los extraterrestres para lograr sus siniestros propósitos. De todos modos, el Super Swift y su nave salvavidas fueron dos de las maquetas más conseguidas de la serie.
 
 
 
El viajero 1 (EL RETORNO DEL VIAJERO)
Esta maqueta rompió con los estándares seguidos hasta entonces a la hora de diseñar vehículos espaciales construidos en la Tierra. Su configuración se asemeja más a la de las viejas sondas Voyager que a la de las Águilas u otros diseños anteriores de Johnson. Nave de grandes dimensiones, pensada para la exploración del espacio profundo situado más allá de la órbita de Plutón, integraba una batería de sensores muy avanzados, y estaba equipada con el revolucionario motor Queller, un impulsor neutrónico con el que podían alcanzarse velocidades fantásticas. Durante las pruebas iniciales del prototipo se descubrió que el motor generaba peligrosísimas radiaciones, capaces de destruir la materia que se encontrara dentro del radio de influencia del campo neutrónico creado. La solución al problema consistió en el empleo de dos motores distintos en la misma nave: el ya citado motor Queller para la propulsión estelar, y un motor cohete convencional, de combustión química, para las maniobras de despegue y aterrizaje. Cuando el Viajero 1 se aproximaba a un planeta y se disponía a aterrizar, el ordenador de a bordo apagaba el poderoso pero destructivo impulsor Queller, procediendo a activar el propulsor cohete convencional.
 
Aunque diseñado para llevar una tripulación, el Viajero 1 fue lanzado al espacio como una sonda exploradora automática, controlada por una sofisticada computadora. El encuentro de Alpha con esta nave, que iba de regreso hacia la Tierra, estuvo a punto de tener consecuencias terribles para John Koenig y los suyos.
 
 

La nave del proyecto Meta (SEPARACIÓN)

 
Parece una versión anterior de la ya citada nave Delta de EL DOMINIO DEL DRAGÓN. Pudimos verla, si bien casi fugazmente, en el primer episodio de Espacio 1999. Más estilizada que la Delta, esta nave estaba siendo alistada para emprender un viaje exploratorio hacia un planeta recién descubierto, bautizado como Meta. Resultó destruida a consecuencia de las alteraciones gravitacionales provocadas por la Luna, al ser ésta violentamente arrancada de su órbita por una explosión nuclear.
 
Esta nave no era muy distinta de otros diseños de Johnson. Llaman la atención los paneles que, a modo de alas, lleva en sus costados, seguramente colectores de energía solar. Es una verdadera pena que no pudiéramos ver esta maqueta con más detalle.
 
 
 

El crucero espacial (EL NIÑO DE ALPHA y JUEGOS DE GUERRA)
 
 
A falta de una denominación mejor, he decidido definir esta nave como un crucero espacial. Pudimos disfrutar de esta soberbia maqueta en dos ocasiones. En JUEGOS DE GUERRA era la nave nodriza de la escuadra que atacó Alpha. Cuando presumiblemente se disponía a arrasar definitivamente la base lunar, Alan Carter consiguió destruirla con una descarga masiva de los láseres de su Águila. Posteriormente, aparecería en EL NIÑO DE ALPHA como la gran nave en que llegan a la Luna los perseguidores de la pareja de aliens que se han hecho con el control de la base.
 

Estación espacial (SEPARACIÓN)

 
Lograda maqueta que representaba una estación orbital de gran tamaño, construida con módulos de sección cilíndrica. Aunque no era muy original, estaba perfectamente realizada y quedaba muy bien en pantalla. Tuvimos ocasión de verla en dos episodios, el piloto y EL DOMINIO DEL DRAGÓN. Su configuración anticipó en varias décadas la de la actual ISS, si bien ésta muestra, lógicamente, un aspecto más sencillo. Resultó destruida al mismo tiempo que la nave Meta.
 
Como dato curioso cabe mencionar que algunas de estas maquetas, junto con otras procedentes de series anteriores de los Anderson, se utilizaron para recrear el siniestro cementerio de astronaves que vimos en EL DOMINIO DEL DRAGÓN.
 
Y esto es todo en lo que a maquetas de Espacio 1999 se refiere. Al menos por el momento, pues, como saben los nostálgicos seguidores de esta mítica serie, aún nos quedan muchas que recordar. Pero eso lo dejaremos para una próxima ocasión.