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lunes, 5 de marzo de 2012

UN CEREBRO DE IDA Y VUELTA



POR ANTONIO QUINTANA CARRANDI


El nº 536 de La conquista del espacio, publicado en noviembre de 1980, con portada de M. García, nos presenta una de las historias más divertidas y originales escritas por Luis García Lecha, aquí firmando como Glenn Parrish.

El protagonista de UN CEREBRO DE IDA Y VUELTA es Gil Krottyn, un joven y hambriento vagabundo que fue apuñalado por otro desdichado como él, mientras se peleaban por un trozo de pan con carne fría que el primero había encontrado en un cubo de basura. Dado por muerto, y certificada su defunción por el forense, su cuerpo fue reclamado por un tal doctor Florenz, que se presentó ante las autoridades alegando ser primo suyo por parte de madre. En realidad, el tal Florenz es un científico que tiene unos planes muy especiales para el cuerpo de Krottyn, o, mejor dicho, para una parte muy especial del pobre vagabundo.

Algún tiempo después, Krottyn resucita convertido nada más y nada menos que un mono gigante del planeta Irmgod. El enigmático Florenz, al que acompaña una mujer llamada Roxelia Amedden, explica a Gil que le eligieron a él precisamente por su condición de paria, por no tener parientes, ni amigos ni nadie que le eche en falta. El científico le cuenta cómo preparó su falso asesinato para hacerse con su cuerpo y, lo más importante, con su cerebro. El pobre Krottyn no entiende por qué le han hecho algo tan horrible, ni qué es lo que pretenden de él. Es Roxelia quien responde a esos interrogantes. En Frecqul, capital de Irmgod, se encuentra la Torre Máxima, una imponente construcción de setecientos metros de altura, una fortaleza supuestamente inexpugnable. En la cúspide de dicha torre hay una plataforma en la que, protegida bajo una cúpula transparente, se encuentra una caja metálica, de forma cúbica y superficies completamente lisas. Lo que Roxelia y Florenz pretenden es que Krottyn escale la torre por el exterior, alcance la plataforma y se apodere del contenido de la extraña caja allí depositada.

Nuestro héroe, en principio, se niega a secundar los planes de la pareja que le ha hecho víctima de semejante monstruosidad. Pero Florenz y la muchacha le chantajean. Su cuerpo está perfectamente conservado. Si accede a sus deseos, cuando todo termine reimplantarán su cerebro en el mismo, y además le darán diez millones de créditos. Pero si se niega, lo incinerarán y él tendrá que seguir siendo un simio irmgodita para el resto de su vida. Al pobre Gil no le queda otro remedio que aceptar, y comienza inmediatamente el entrenamiento para lograr una perfecta coordinación entre su cerebro humano y su nuevo cuerpo simiesco. Roxelia no se separa de él ni un momento y Krottyn acaba descubriendo por qué una muchacha tan hermosa está metida en un asunto tan turbio. Shubaddar, Primer Ministro de Irmgod, fue el responsable del asesinato del esposo de la joven. Cuando la pareja estaba celebrando su banquete de bodas, los esbirros del Primer Ministro entraron en el lugar y dieron muerte al flamante marido de Roxelia ante sus propios ojos. Por eso desea vengarse de Shubaddar, y la mejor forma de hacerlo es apoderándose del objeto contenido en la caja situada en la cima de la Torre Máxima.

Gil, aunque comprende los motivos de la muchacha, no puede simpatizar con ella por lo que le ha hecho. Pero no tiene más remedio que hacer lo que ella diga, si quiere recuperar su verdadero cuerpo. El plan sigue adelante como estaba previsto. La idea es que Roxelia, convenientemente disfrazada, se traslade a Irmgod con su mono amaestrado, con el que se dedicará a actuar por las calles de la capital. El mono tocará la guitarra, las castañuelas y las campanillas, y Roxelia, cual bella zíngara de antaño, bailará a su son, mientras buscan la ocasión oportuna para llevar a cabo su misión.

Pero las cosas se complican. A bordo de la astronave que les lleva a Irmgod, Krottyn recibe un cartucho de vídeo, en el que se ve el cadáver del doctor Florenz sobre un charco de sangre, y a un individuo disparar una pistola de energía contra su cuerpo humano, conservado en una cápsula criogénica. Luego, aparece en la grabación otro individuo, quien afirma que Roxelia jamás logrará sus propósitos. Nuestro héroe está desolado. Ese mensaje, el asesinato del doctor y la desintegración de su cuerpo humano significan que Shubaddar y sus esbirros conocen sus planes. Pero la muchacha no se resigna y está dispuesta a seguir adelante como sea. Gil, por su parte, está casi desesperado. Su cuerpo original ya no existe. ¿Qué será de él cuando todo termine? Roxelia trata de animarle, asegurándole que, de algún modo, conseguirán otro cuerpo al que poder trasplantar su cerebro. Después de todo, alega la muchacha, se producen muertes por accidente con mucha frecuencia, por lo que no debería resultar difícil conseguir un cuerpo humano parecido al suyo.

Por fin llegan a Irmgod y comienzan a actuar por las calles de la capital, mientras esperan la ocasión propicia para el asalto a la Torre Máxima. Sin embargo, una gran sorpresa les aguarda en ese mundo. Según el doctor Florenz, los monos gigantes de Irmgod se hallan en el estadio correspondiente al de los neanderthales terrestres, y emiten unos sonidos que los científicos califican de lenguaje, aunque muy rudimentario. Krottyn sí puede hablar normalmente, ya que Florenz modificó el aparato bucal del simio receptor del cerebro de nuestro héroe. Pero en un encuentro casual entre Frogo (nombre dado por Roxelia al Gil simiesco) y algunos congéneres suyos, que actúan en un circo, el terrestre descubre que estos monos son mucho más inteligentes de lo que creen los irmgodianos, ya que poseen no sólo la capacidad de comunicarse oralmente entre ellos mediante un lenguaje casi tan complejo como el humano, sino también una conciencia de raza verdaderamente admirable.

Mas no será ésa la única sorpresa que se llevarán nuestros amigos. Poco a poco, Gil y Roxelia irán descubriendo que las cosas en ese planeta no son lo que parecen, que Shubaddar, aunque no es trigo limpio, tampoco es el monstruo que creían, y que ellos mismos forman parte de una sucia intriga política urdida por alguien que se oculta en la sombras, una persona dispuesta a cometer toda clase de crímenes para lograr sus oscuros propósitos.

Una de las cosas que más me gustan de Luis García Lecha es que sus novelas siempre rezuman optimismo. Sus héroes siempre conservan la esperanza, incluso en las situaciones más sombrías. En esta novela tenemos un buen ejemplo de esto. En un momento dado de la aventura, Gil / Frogo, está convencido de que nunca volverá a tener un cuerpo humano. A pesar de todo, no se deja vencer por el abatimiento. Si ha de ser un mono de Irmgod para el resto de su vida, tratará de hacer algo por sus nuevos semejantes, que viven bajo el temor constante de ser cazados por los hombres. Nuestro protagonista hace partícipe a Roxelia de sus proyectos para su nueva existencia. Cuando todo termine, se irá al bosque con los suyos y procurará ayudarles a evolucionar. Les enseñará a construir refugios, herramientas, armas para defenderse de sus enemigos naturales y también de los humanos. Les dará la rueda y el fuego, los instrumentos que sacaron a los hombres prehistóricos del salvajismo. Gil / Frogo incluso habla de buscar una hembra, aparearse y tener descendencia que continúe su labor al frente de la comunidad simia. Como podemos ver, el protagonista de esta historia es un hombre animoso, dispuesto a salir delante de la mejor forma posible incluso en las circunstancias más adversas. Un magnífico ejemplo de lo que Luis García Lecha entendía por héroe.

Como es habitual en todas las obras de nuestro admirado autor riojano, el sentido del humor salpica la novela casi de principio a fin. Como botón de muestra, basta recordar ese hilarante pasaje del capítulo IV en el que Gil / Frogo reconoce ante Roxelia, avergonzado, que le gusta Drya, la mona gigante del circo, lo que provoca las carcajadas de la muchacha.

La aventura narrada en esta novela tiene, como exigían tanto los editores como los lectores de novelas de a duro, un final feliz que, naturalmente, no revelaré aquí. Tan sólo os diré que Krottyn no tendrá que seguir siendo un mono gigante de Irmgod para el resto de su existencia. Así que, como es lógico, tampoco tendrá que aparearse con ninguna mona, aunque sea una beldad peluda como la tal Drya.

UN CEREBRO DE IDA Y VUELTA es, en resumen, otro de los espléndidos bolsilibros que Luis García Lecha publicó en Bruguera, una aventura imaginativa, trepidante y divertida a partes iguales. Si la encontráis, no dejéis de leerla. Os puedo asegurar que no os arrepentiréis.

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