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viernes, 20 de febrero de 2015

UN DESAFÍO PARA OCCIDENTE


POR ANTONIO QUINTANA CARRANDI
 
 
 
El miércoles 12 de noviembre de 2014, a las 17. 03, hora española, el robot Philae, transportado por la sonda Rosetta, se posó en la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Se trata de un hito sin precedentes en la historia de la exploración espacial. Las cosas no salieron exactamente como los científicos esperaban, pero, a pesar de todo, la misión puede considerarse un éxito. La Agencia Espacial Europea (ESA) se ha marcado un tanto espectacular. Por una vez, valió la pena ver los noticiarios televisivos, habitualmente tan llenos de desastres y mierda política. Noticias como esta trascienden la mera curiosidad científica de uno y le insuflan una necesaria dosis de esperanza en el futuro de la humanidad.
 
No obstante, algo vino a empañar  la hazaña del Philae, y no me refiero a los problema provocados por su accidentada toma de contacto con 67P/Churyumov-Gerasimenko, sino a las palabras de un científico español en una entrevista televisada, quien concluyó su breve intervención apuntando que quizá los primeros en pisar Marte no sean estadounidenses o europeos, sino chinos o indios. No puedo por menos de sentirme preocupado por tal declaración. India y China están dando pasos de gigante en la conquista del espacio, y pueden fácilmente tomar la delantera a Occidente en este campo. Y de ahí viene mi preocupación. China e India son economías emergentes, que alcanzarán durante este siglo los primeros puestos  mundiales, eso nadie mínimamente enterado puede negarlo. Pero no se trata de dos países democráticos, sino de dos sociedades autoritarias donde las vidas de las personas están sometidas al escrutinio del Estado. En ambas naciones coexisten la opulencia con la miseria más vergonzosa, sobre todo en la India, donde todavía pervive un abominable sistema de división social en castas. El gigante asiático, por su parte, combina lo peor de una ideología tan abyecta como el comunismo con un capitalismo salvaje e inhumano, en una siniestra mescolanza que sólo se mantiene gracias al talante totalitario de su clase dirigente. Los principios y valores democráticos, muy respetados en Occidente, apenas cuentan en esas naciones, a pesar de que en la India se trate de lavar la imagen del país de cara al exterior. Que naciones donde se vulneran de continuo los Derechos Humanos puedan algún día liderar la conquista del espacio  produce inquietud. Si chinos o indios nos superan , si son no los primeros en llegar a Marte, sino tan sólo los primeros humanos en volver a la Luna, las naciones democráticas occidentales sufrirán un duro revés del que les será muy difícil reponerse. Es por tanto imprescindible que Estados Unidos y Europa se tomen en serio la exploración espacial y la conquista del espacio, colaborando aún más estrechamente para afrontar semejante desafío. El coste económico de tal empresa puede ser exorbitante, pero el resultado a largo plazo lo compensará con  creces, con ingentes beneficios económicos y científicos.  
 
USA puso a un hombre en la Luna en 1969. En aquel momento la carrera espacial tenía un marcado cariz político y de prestigio nacional. La primera democracia del mundo fue la primera nación en llevar a un hombre a la superficie de Selene, pero el proyecto Apollo se canceló poco después por razones presupuestarias. Es hora de que Estados Unidos vuelva a liderar la carrera espacial, porque ésta no ha terminado; simplemente, antes el contrincante era la antigua Unión Soviética y ahora son China e India, sobre todo la primera. Soy consciente de que la crisis económica es grave, pero si Europa y USA no reaccionan a tiempo ante el desafío chino-indio, si no aúnan esfuerzos para ponerse muy por delante de esas dos naciones, si dejan que éstas tomen ventaja, después les costará muchísimo más alcanzarlas… si es que logran hacerlo.
 
La exploración espacial es muy cara, pero con  el concurso de todas las naciones occidentales y democráticas es posible asumir sus costes. Es evidente que, para enfrentarnos a un proyecto así, antes habrá que cambiar la mentalidad política, que sólo valora aquello que puede rendir beneficios electorales a corto plazo y para la que el horizonte futuro sólo alcanza ocho años como mucho. Necesitamos por tanto estadistas, gente que, como John Fitzgerald Kennedy, piensen en la próxima generación y no en el egoísta y rastrero día a día político. Con dirigentes así, que antepongan el futuro de sus países a su carrera política, estaremos en condiciones de emprender la conquista del espacio con probabilidades de éxito. Urge también concienciar a la población, haciéndole comprender que el futuro de la humanidad está allá arriba, entre las estrellas, y que es mejor que los primeros en volver al espacio sean aquellos que comparten unos valores de respeto y convivencia democrática. Y aunque será muy difícil, es imprescindible conseguir que la gente, o una mayoría significativa de ella, comprenda que invertir en el espacio es hacerlo en el porvenir de toda la raza humana.
 
Creo que el siglo XXI, que prácticamente acaba de comenzar, será el de la conquista del Sistema Solar. Estados Unidos, secundada por Europa y quizá por Rusia, cuya  experiencia espacial es considerable, puede y debe abanderar esa gran empresa. Para ello será necesario que los estadounidenses recuperen aquella confianza en el futuro y aquel entusiasmo que, a pesar de los graves problemas por los que pasaba su país, tenían en los años 60. Los retos son incluso mayores que entonces, pero las recompensas serán más reales y tangibles, aunque haya que esperar cierto tiempo para apreciar los resultados. Explorar y conquistar el Sistema Solar habrá de ser una tarea de generaciones, razón por la cual lo que se haga ahora tendrá una importancia capital en el futuro desarrollo de los acontecimientos. India y China están planteándole un pulso tecnológico a Occidente, un desafío que exige una reacción inmediata y contundente por nuestra parte. El futuro de la humanidad, insisto en ello, está ahí arriba, en el espacio, cuya conquista será vital.  Y el mundo occidental y democrático ha de ponerse a la cabeza de tan magna empresa… si no quiere ser eclipsado por unos países que sustentan sus logros en la explotación inmisericorde de sus poblaciones.

 
Antonio Quintana
Febrero de 2015

5 comentarios:

Che Guavira dijo...

Muy ingenuo ese maniqueísmo democracia-autoritarismo. El mundo dicho democrático lo es de fachada, un teatro.

Anónimo dijo...

Viendo el seudónimo con el que firma el comentario, su ideología queda clara, por lo que no puede extrañar lo que dice. Afortunadmaente, el comunismo y los diversos disfraces que adoptó en los países democráticos está muerto y enterrado para siempre, pues además de un estrepitoso fracaso en lo económico, fue también la ideología más criminal que ha exisitido, sólo superada por muy poco por el Nacinalsocialismo hitleriano. En tiempos, los que presumían de ser "de izquierdas" abanderaron las manifestaciones contra la guerra de Vietnam... en los países democráticos, claro, porque donde mandaban los de su cuerda manisfestarse, aunque fuera por las razones más nimias, equivaía a opositar a una plaza en un gulag... o a desaparecer sin dejar rastro. Guevara, cuyo nombre ha usurpado para este comentario, lo que demuestra tanto falta de imaginación como una mentalidad sectaria y narcisista, sostenía que había que crear "uno, diez, cien, mil Vietnam". Eso basta por sí sólo para demostrar de que "pasta" estaba hecho el personaje, y, de paso, para despretigiar todavía más a cierta clase de individuos que, a pesar de su supuesto "pacifismo", una "pose" en sí mismo, demuestran lo peligrosos que son cada vez que abren la boca.
Pero a lo que íbamos: las democracias occidentales no son perfectas. De hecho, tienen muchos fallos, que son mucho más notorios, por razones obvias, en los Estados Unidos. Yo mismo he criticado en muchos artículos, publicados aquí y en el Sitio de Ciencia Ficción, los defectos de la sociedad americana, que se exacerbaron durante la tristemente célebre "Caza de Brujas" a mediados de los años 40. Pero, como decía Chrchill, "no es que la democracia sea el mejor sistema de gobierno; es que es el menos malo de todos los que conocemos". Por eso siempre defenderé la superioridad moral de las democracias occidentales frente a ciertos regímenes que, por lo que veo, son muy de su agrado, pese a su abyección. Si se impone la sensatez, será el occidente demcrático el que abandere la conquista del sistema solar. No hay ni rastro de maniqueismo in´genuo en mi artículo, y sí-aunque me esté mal el decirlo-bastante sentido común. En cuanto a los individuos como usted, que siguen adorando la "vaca sagrada" del ultraizquierdismo más radical y estulto, no les arriendo la ganancia. Afortunadamente, la libertad va echando sus raíces por doquier, y cada vez queda menos gente así. El mito cubano, que ha condenado al hambre y a la exclusión social a todo un pueblo que, en su momento, fue vílmente engañado por un sinvergüenza idéntico en todo a Batista, salvo en la ideología, se desmorona, y muy pronto, merced a los buenos oficios de la administración Obama, se vendrá abajo por completo. Los extremismos políticos, aunque de vez en cuando den algún susto puntual, están muertos, a Dios gracias. Y eso incluye a la odiosa y criminal ideología que usted profesa.

Antonio Quintana

Anónimo dijo...

Qué puedo decir... Totalmente de acuerdo con el Sr. Quintana y su brillante exposición; al carajo con los "Guaviras" o "Guevaras-sin-varas" que quedan por regados por el mundo. Esa gente lo que se merece es que le envíen a los Marines.

Che Guavira dijo...

1 - Guavira es una fruta típica de mi región. 2 - Comenté que no somos tan libres así. No hice defensa del otro lado, señores maniqueístas, que ni saben lo que significa. 3 - Se debe atacar el argumento, no el argumentador. 4 - Aprecio esta página de reseñas de calidad. Hablo a las personas de la casa, no a los perros.

Anónimo dijo...

Muy bien Che Guavira, para que veas de qué calaña son los gachupines. Todos "demócratas" de estar por casa, imperialistas, alienados, franquistas....