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lunes, 21 de enero de 2013

MINICICLO DE KABÉ



POR ANTONIO QUINTANA CARRANDI


Una de las temáticas más interesantes de la ciencia-ficción es la de la robótica, presente en el género desde los inicios del mismo. Baste recordar, a modo de ejemplo, la sugestiva androide María, de Metrópolis (idem, Fritz Lang, 1926) o el simpático Robbie de PLANETA PROHÍBIDO (FORBIDEM PLANET, Fred McCleod Wilcox, 1956) dos de las representaciones robóticas más celebradas del Séptimo Arte. Los robots por antonomasia de la ciencia-ficción literaria son, sin la menor duda, los surgidos de la fecunda pluma del Buen Doctor, encabezados por el inefable R. Daneel Olivaw. Asimov creó una pléyade de robots de todas las clases imaginables, siendo, además, el autor de las famosas Tres Leyes de la Robótica, que se han convertido en un auténtico texto sagrado para aquellos que sienten preferencia por narrar historias protagonizadas por estos curiosos seres mecánicos. La ciencia-ficción popular española, como no podía ser menos, también se interesó desde sus inicios por la robótica, y a buen seguro que, durante la Edad de Oro de la novela de a duro, se publicaron centenares de relatos sobre el tema. Uno de los autores que demostró más interés por los robots fue el riojano Luis García Lecha, quien, entre las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo, escribió una pequeña serie de novelas protagonizadas por el androide KB-000-459-3D5, más conocido como Kabé.
 
Kabé, como se ha dicho, es un androide; es decir, un robot con apariencia humana, como muchos de sus congéneres asimovianos. Se trata de una máquina perfectísima, dotada de unas capacidades extraordinarias y casi indistinguible de un ser humano. Este primo español de R. Daneel Olivaw, que vio la luz en MEMORIAS DE UNA MÁQUINA, número 65 de la colección Espacio de Toray, es una de las mejores creaciones de Clark Carrados. Concebido para las modestas pero popularísimas novelas de a duro de la época, destinadas más bien a un público juvenil, Kabé nunca protagonizó historias tan oscuras y trascendentales como las de Daneel. Sus aventuras eran mucho más desenfadadas y amenas, predominando la aventura y la acción por encima de todo. Puesto que el héroe es el androide, las novelas están escritas en primera persona del singular, lo que aumenta considerablemente el interés de las mismas, ya que asistimos al desarrollo de los hechos a través de los ojos mecánicos del robot.
Otro acierto del autor fue el de dotar a su autómata de una personalidad casi humana, y también de un cierto sentido del humor, desarrollado por el androide como consecuencia de su relación constante con los humanos. En cierto modo, Kabé observa un comportamiento similar al de Data, ya que al igual que éste, se siente muy atraído por todo lo relacionado con el hombre y su entorno. Kabé también va evolucionando, lenta y paulatinamente, siendo capaz de replicar algunas actitudes humanas, tales como la jocosidad o el sarcasmo. Pero mientras que Data aspira a ser cada vez más humano, Kabé se muestra satisfecho de su existencia robótica…, aunque, en ocasiones muy puntuales, se permita bromear sobre lo mucho que le gustaría ser un hombre auténtico, sobre todo en determinadas circunstancias en las que anda de por medio alguna sugestiva fémina.
                                        
 
Carrados conocía las Tres Leyes, ya que Kabé se rige por ellas, aunque de un modo algo más flexible que los robots asimovianos. El androide comienza sus aventuras al servicio del Mando Central Robótico, que lo asigna a diversas misiones en las primeras novelas del ciclo. Posteriormente volverá a ser propiedad de la empresa que lo construyó, siendo cedido, temporalmente y por elevadas sumas de dinero, a aquellas personas que necesiten sus servicios; ya que, en el futuro imaginado por Carrados en esta miniserie, los robots no se venden jamás, sólo se alquilan.
 
Ignoro cuántos títulos dedicó el autor a este singular personaje, pero debieron ser un puñado, ya que Toray, al igual que Valenciana, no ponía reparos en publicar novelas protagonizadas por un mismo personaje, o que fueran continuaciones de otros títulos, práctica que sin duda fue muy apreciada por los lectores de la época. No obstante, por alguna razón que desconocemos, Lecha dejó de escribir aventuras de Kabé, lo cual fue una verdadera lástima, ya que este singular robot humaniforme pudo haberse convertido en un icono de la ciencia-ficción española, como La Saga de los Aznar de Enguídanos o El Orden Estelar de Torres Quesada.


Leer hoy estos bolsilibros protagonizados por Kabé es una experiencia única para todo buen aficionado al género, una ocasión para descubrir la clase de obras de ciencia-ficción que consumían los lectores adictos de los años cincuenta y sesenta, y una oportunidad para reencontrarse con el autor más prolífico de la ciencia-ficción española y con una de sus fabulosas creaciones. Las décadas de los cincuenta y sesenta fueron la mejor época como novelista de Luis García Lecha, y el mini ciclo de novelas que dedicó al inefable e irrepetible Kabé son buena prueba de ello. En sucesivos trabajos iré reseñando aquí estas modestas pero maravillosas obras, pequeñas joyas de la literatura popular española. Los pocos títulos que poseo, todos ellos publicados por Toray en Espacio, el mundo futuro, y cuyas reseñas aparecerán en el Sitio próximamente, son los siguientes:
 
EL ORO DE LAS ESTRELLAS, número 75
EL PAÍS DE LOS ROBOTS, número 87
MAQUIAVELO ARTIFICIAL, número 108
HOMO MECHANICUS, número 115
EL PLANETA DE LOS HOMBRES DE ORO, número 137
 
Es, ciertamente, una pobre relación de títulos, pero es lo que hay. Por otra parte, a estas alturas resulta problemático encontrar obras de este autor, sobre todo de su primera época. Por lo tanto, hago un llamamiento desde este sitio a todo aquel que posea obras de ciencia-ficción de LGL, y que desee compartirlas con este modesto aficionado, para que se ponga en contacto conmigo. Huelga decir que mi extensa biblioteca de bolsilibros estará a disposición de quien amablemente decida prestarme su ayuda.

2 comentarios:

KeNo dijo...

Interesante información. No tenía idea de Kabé... maravillosos esos años 50-60, donde la ciencia ficción estaba en boga, en una forma tan "optimista" y visionaria.

ODISEO dijo...

Curiosamente amigo, muchas de las cosas que pensaban los escritores de ese tiempo se han hecho realidad... pero hay muchas otras que siguen siendo simples visiones futuristas.

¡Un abrazo!

Atte: ODISEO...Legendario Guerrero Arcano.