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miércoles, 12 de diciembre de 2012

2010, ODISEA 2

 
 
 
 
El mayor problema de 2010: ODISEA DOS es que se trata de la continuación de una obra maestra sin paliativos como es 2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO. Cuando un libro o una película alcanzan la categoría de mito, siempre hay quien pretende filmar o escribir una secuela. A veces sale bien, como por ejemplo en la saga del doctor Quatermass o en Star Wars. Pero cuando la obra madre es realmente insuperable, cuando sus valores están más allá del mero éxito de público y crítica, cuando se convierte en una verdadera obra de arte, las continuaciones sólo sirven para recalcar más aún la genialidad del original. Esto es lo que ocurre con esta novela. Intenta ser una digna continuación de 2001 pero no logra en ningún momento zafarse de la sombra de su ilustre predecesora.
 
2010 es una novela correcta, casi me atrevería a afirmar que buena, pero sólo eso: una novela más surgida al calor de uno de los grandes clásicos de la literatura de ciencia-ficción. Lo mejor de 2010 es que su autor es el mismo de la obra original, y eso ya es de por sí una garantía de calidad literaria, no en vano la prosa de Clarke es de las más brillantes del género.
 
La novela narra la extraordinaria aventura de la nave soviética Leonov, a bordo de la cual viaja una tripulación mixta, rusa y norteamericana. Su misión no es otra que viajar hasta el sistema joviano y contactar con la nave americana Descubrimiento, abordarla y averiguar qué fue lo que ocurrió para que se perdiera todo contacto con ella, y, si es posible, reactivar sus sistemas de propulsión y enviarla de vuelta a la madre Tierra. La tripulación de la Leonov también debe intentar localizar el extraño artefacto alienígena (el archifamoso monolito negro) e investigarlo en la máxima extensión posible empleando sensores remotos. Mientras la Leonov inicia su peligrosa travesía, en la vieja madre Tierra se agudizan las tensiones internacionales y se presiente en el horizonte la amenaza de la guerra.
 
El argumento, como puede verse, es bastante interesante, y hasta hay un pequeño guiño al lector. Eso de que los Yankis, siempre tan pagados de sí mismos, se vean obligados a realizar una misión conjunta con los rusos (¡en una astronave soviética!) parece casi una broma, y representa una auténtica cura de humildad para los hijos del Tío Sam. Porque, aunque están ensamblando en órbita su propia nave, la Descubrimiento II, los norteamericanos son conscientes de que no podrán terminarla antes de que los soviets se les adelanten, llegando a Júpiter con su Leonov, por lo que nos les queda más remedio que tragarse su orgullo por una vez y colaborar con sus viejos rivales. Respecto a la cosmonave, Clarke la bautizó con este nombre en honor al general Alexei Leonov, uno de los más grandes cosmonautas de la historia. Precisamente el libro está dedicado a Leonov y al Premio Nobel Andrei Sajarov, dos de las personalidades más admirables que dio al mundo la extinta URSS. Clarke nos describe la nave, a través de los ojos de Heywood Floyd, como un artefacto bastante feo, muy alejado de la estética de los maravillosos vehículos espaciales que vimos en la inmortal película de Kubrick. Su tamaño es muy reducido, apenas cincuenta metros de eslora, y no dispone de sección de rotación, por lo que los tripulantes se encuentran en todo momento en gravedad cero. La Leonov de la versión cinematográfica, dirigida por Peter Hyams en 1984, era mucho más aparente, con su gran sección rotatoria y su espectacular diseño, muy similar al de las naves de la Alianza Terrestre vistas en Babylon 5.
 
2010: Odisea Dos es una novela discreta, pero su argumento es lo bastante absorbente y misterioso para atraer la atención del lector, aunque resulte algo lenta en algunos pasajes. Lo mejor de las novelas de Clarke es su credibilidad. Pocos autores poseen su bagaje científico, y eso se nota en cada página, casi en cada frase que escribe. Una novela de Clarke es una ficción futurista, pero los adelantos tecnológicos que describe son perfectamente realizables en un futuro más o menos próximo. La corrección científica de que hace gala en sus obras es digna de admiración y muy instructiva. La descripción del viaje espacial, el retrato de la vida a bordo de la Leonov y la información que nos proporciona sobre el sistema joviano tienen un aire inequívocamente didáctico y contribuyen a hacer la lectura mucho más interesante. Pero a pesar de todo esto, 2010: ODISEA DOS no puede distanciarse en ningún momento de su condición de secuela forzada, de obra de encargo realizada con fines estrictamente comerciales.
 
¿Necesitaba 2001 una continuación? Probablemente no. Pero permítaseme terminar con una reflexión personal sobre el tema de las secuelas. Siempre he sido partidario de las continuaciones, aunque reconozco que en algunos casos muy específicos están de más. Y este es uno de ellos. Con 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO ocurre como con LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ: es una obra tan perfecta, tan mítica, que no necesita para nada una continuación, por mucho que todo parezca quedar en el aire al final. No obstante, esta obrita de Clarke, sin ser nada del otro mundo, puede agradar a quien sienta interés por saber qué pasó tras la sin par 2001. Pero que nadie se llame a engaño. 2010 parece ofrecer mucho, pero al final se queda en un poco más que nada. Como continuación de su gloriosa predecesora resulta francamente decepcionante.
 
 
Título original: 2010: Odyssey Two
Autor: Arthur C. Clark
Edición original: 1982
Editorial: Ediciones B
Colección: Edición especial para Pryca
Traducción: Domingo Santos
Edición: Mayo de 1997

2 comentarios:

José A. García dijo...

Y, para peor, existen dos continuaciones más!!

Las cuales también tienen lo suyo pero, como bien dice la nota, no superan al original.

Saludos

J.

EldanY dalmaden dijo...

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