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martes, 30 de noviembre de 2010

RALPH BARBY, UN MATRIMONIO BIEN AVENIDO

POR
JOSÉ CARLOS CANALDA
Y


Una de las firmas más populares de bolsilibros de ciencia ficción durante la década y media de existencia de la colección La conquista del espacio fue Ralph Barby, seudónimo tras el que se ocultaban en realidad dos personas en feliz simbiosis, Rafael Barberán Domínguez y su esposa Àngels Gimeno, un caso singular dentro de la literatura popular española ya que, aunque existió algún otro matrimonio de escritores de bolsilibros, por lo general éstos solían firmar por separado sus propias novelas. Éste no fue el caso del matrimonio de Rafael y Àngels ya que, según sus propias palabras, sin la unión total y permanente de ambos nunca habría existido Ralph Barby debido a que, haciendo ambos tareas diferentes, unas compensaban y complementaban las otras, y viceversa.

Ambos son barceloneses, del barrio del Ensanche. Àngels nació y pasó su infancia en la calle Valencia, justo encima (¿sería premonición?) de una imprenta, mientras Rafael venía al mundo en la vecina calle de Entenza un 3 de mayo de 1939, justo dos días después de que terminara la Guerra Civil. Rafael, por su parte, también entraría a trabajar como aprendiz en fotograbados para imprenta (¿otra premonición?) familiarizándose con los productos químicos que en ella se empleaban, lo que le induciría a cursar estudios de diplomatura química; es, pues, colega de uno de nosotros. Terminados sus estudios, trabajaría en varias empresas como químico.

Su incursión en la literatura vendría más tarde, cuando ambos eran ya pareja, por iniciativa de ella; según nos cuentan entre ellos existía un reparto de trabajo sumamente eficaz: Àngels era la encargada de buscar datos y de pulir los textos que escribía Rafael. Tras varios tanteos -las editoriales les devolvieron las primeras 20 novelas escritas- lograrían publicar varios bolsilibros bélicos y del oeste en las colecciones de las editoriales Ferma y Toray, aunque su verdadera eclosión como escritores sería poco después en las colecciones de Bruguera, con la que firmaron un contrato de exclusividad que duró más de veinte años.

Tal como era habitual en este mundillo abordaron todos los géneros, y realmente les fue bastante bien a juzgar por la cantidad de novelas publicadas: cerca de mil en total -incluyendo las veinte inicialmente rechazadas- y más de quince millones de ejemplares vendidos sólo en español, a los que habría que sumar otros tres millones en portugués. Un cálculo conservador de al menos tres lectores por bolsilibro -en realidad serían más, ya que estas novelitas solían tener una vida larga gracias a los desaparecidos cambios de novelas- nos da una cifra de al menos cincuenta millones de lectores, algo de lo que muy pocos escritores consagrados y bendecidos por la crítica podrán sin duda presumir. Y no es exageración, ya que hasta de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos les llegaron a pedir novelas.

Asimismo también ganaron varios premios literarios -Ateneo de Valladolid, Hucha de Plata, Radio Nacional de España, ONCE...- que, a diferencia de los bolsilibros, les dieron prestigio, pero no dinero. Escribieron también en diversas revistas, un Manual de Seguridad Ciudadana, y una de sus novelas del oeste, titulada CINCO MIL DÓLARES DE RECOMPENSA, sería llevada al cine por el director mexicano Arturo Ripstein en 1974.

Aunque este eficaz tándem descolló principalmente en el género de terror, en el que llegarían a ser verdaderos especialistas, nos centraremos en sus novelas de ciencia-ficción, sin que ello signifique que infravaloremos el resto de su producción bolsilibresca, tan vasta como interesante y que sin duda merecería un estudio aparte.

Ralph Barby colaboró en La Conquista del Espacio desde sus inicios, a principios de la década de los setenta, siendo su primera novela, de título SUPERVIVENCIA publicada con el número 3 de la colección. Toda su producción literaria dentro del género de la ciencia ficción se circunscribió a la órbita de Bruguera, llegando a publicar un total, entre originales y reediciones, de 124 títulos repartidos entre las colecciones La Conquista del Espacio (108), Héroes del Espacio (11) y La Conquista del Espacio Extra (5). Esto convierte al matrimonio Barberán - Gimeno en los sextos autores de bolsilibros de ciencia ficción por número de ejemplares publicados, tan sólo por detrás de Luis García Lecha, Enrique Sánchez Pascual, Juan Gallardo Muñoz, Pedro Guirao Hernández y Pascual Enguídanos Usach.

La colaboración de Ralph Barby con Bruguera duraría hasta la desaparición de sus colecciones a mediados de los años ochenta. De hecho su última novela publicada en La Conquista del Espacio, Guerrillero del espacio, apareció tan sólo dos números antes (fue la 744) de que se cerrara la colección. También abarcaron la práctica totalidad de la colección hermana, Héroes del Espacio, siendo su primera novela publicada en ella la titulada Sangre terrícola en el planeta 4 (número 5) y la última la reedición de El más astuto de los terrícolas, que con el número 244 clausuró la colección. En cuanto a La Conquista del Espacio Extra, que publicaba novelas de mayor extensión, contó como ya ha sido apuntado con cinco colaboraciones suyas sobre un total de 31, la primera de ellas Os ofrezco el Big Bang (número 6), y la última El retorno de los black men (número 28).

De lo anteriormente comentado resulta inmediato deducir que, junto con Luis García Lecha (Clark Carrados y Glenn Parrish), Ángel Torres Quesada (A. Thorkent) y Juan Gallardo Muñoz (Curtis Garland), nuestros Ralph Barby gozaron del aprecio de los aficionados contando, al igual que los otros autores citados, con una auténtica legión de seguidores de sus novelas del espacio.

Veamos ahora cómo son las novelas escritas por la pareja. El subgénero preferido de Ralph Barby dentro de la ciencia ficción era, a juzgar por los argumentos de la mayoría de sus novelas, la Space-Opera. Su universo futurista suele ser multirracial, poblado por numerosas especies inteligentes, con las que la humanidad suele entrar en conflicto con frecuencia. En gran parte de sus novelas se menciona la Confederación Terrícola, organización que en el futuro imaginado por Ralph Barby agrupa a todas las naciones de la Tierra y sus colonias espaciales bajo un mismo gobierno. Dicha confederación, formada exclusivamente por humanos, se encuentra frecuentemente enfrentada a imperios alienígenas, de cuyas ansias expansionistas debe protegerse.

En líneas generales, la ciencia ficción de Ralph Barby presenta una estructura clásica en la que los hijos de la Tierra son los buenos de la historia, quedando los aliens relegados al rol de villanos. Esta concepción un tanto maniquea del género, teóricamente superada en la actualidad, gozaba de gran aceptación entre buena parte de los lectores de bolsilibros, que encontraban estimulante cualquier relato en el que la sufrida humanidad terrestre debiera hacer frente a un enemigo procedente del espacio exterior. Siendo los bolsilibros literatura de consumo la mayoría de los autores, salvo dos o tres honrosas excepciones, mostraron tendencia a narrar historias de esta clase, y entre ellos Ralph Barby fue uno de los más prolíficos.

Una de sus novelas más logradas sobre invasiones alienígenas es El día que no salió el sol, nº 245 de La Conquista del Espacio, en la que los extraterrestres envuelven literalmente la Tierra en una especie de nube negra que impide la llegada a su superficie de la luz solar, sumiéndola en una noche eterna. Esto provoca una suerte de nueva Era Glacial, que aniquila a la mayor parte de la humanidad. Pero en una base secreta subterránea sobreviven unos cientos de humanos, militares y científicos en su mayor parte, que están dispuestos a luchar hasta el fin para recuperar su mundo y derrotar al misterioso invasor, que apenas se deja ver.

En ocasiones también aparecen en sus novelas humanos malvados, generalmente asociados con alguna raza hostil. Abundan, asimismo, los seres de razas diversas que actúan de por libre, simples delincuentes comunes como, por ejemplo, el lagarto humanoide de El gangster de la galaxia, nº 482 de La Conquista del Espacio, a quien sólo preocupan sus intereses personales y no los de su raza, y que además tiene un ejército de matones a su servicio, tanto humanos como de su propia especie.

Una novela interesante de nuestros autores es Hay que pintar a los invasores, aparecida con el nº 600 de La Conquista del Espacio, título ciertamente original para un relato de exploraciones galácticas e invasiones alienígenas. En esta ocasión una nave de la Confederación Terrícola arriba a un planeta desde el que se han estado recibiendo transmisiones en demanda de auxilio. La civilización que habitaba dicho mundo, y que había alcanzado un grado de desarrollo tecnológico similar al de la Tierra a finales del siglo XX, parece haberse extinguido, pero los héroes del relato descubrirán muy pronto que ha perecido aniquilada por una extraña raza de criaturas invisibles, a las que resulta muy difícil combatir. En esta ocasión los invasores no son una raza superior, sino sólo animales, una especie de Aliens como los de la celebrada película de Ridley Scott, que han llegado a ese mundo accidentalmente provocando el caos y la destrucción. Puesto que son invisibles la única forma de poder acabar con ellos es pintarlos, para que así puedan ser fácilmente vistos y abatidos por las armas de los terrícolas. Este bolsilibro de Ralph Barby es muy representativo de su estilo narrativo, y una de sus obras de ciencia ficción más rabiosamente divertidas.

Otra de las características principales de sus novelas es el desenfado, muy típico de la época en la que fueron escritas en claro contraste con la seriedad de las obras de años anteriores; basta con enunciar títulos tales como ¡A la cama, terrícola!, Compro momias siderales, El maldito y podrido dinero, La guerra de los sexos, ¡Jo, qué pequeñitos!, La Bella Durmiente del Espacio, o la ya citada Hay que pintar a los invasores para encontrarnos con algo impensable en las desaparecidas colecciones Espacio y Luchadores del Espacio, por poner tan sólo un par de ejemplos.

Los protagonistas de sus bolsilibros se ajustan casi milimétricamente al retrato robot del héroe habitual de la Space-Opera: hombres jóvenes, apuestos, íntegros, siempre dispuestos a arrastrar toda clase de peligros en defensa de alguna causa noble. Las mujeres responden al mismo patrón clásico, alcanzando en ocasiones igual nivel de protagonismo que el héroe masculino. Las relaciones entre los sexos son esquemáticas, muy tópicas, prevaleciendo siempre lo varonil sobre lo femenino, como por otra parte esperaban la mayoría de los lectores de bolsilibros de ciencia ficción de la época, generalmente hombres.

Hay que tener también en cuenta que, a partir de la segunda mitad de los años setenta, Ralph Barby, al igual que la mayoría de sus colegas, cargaría un tanto las tintas en los aspectos eróticos de las tramas de sus novelas coincidiendo con la efímera moda del destape y la exaltación del sexo, consecuencia inevitable de los aires de libertad que se vivían por entonces en una España que acababa de salir de una dictadura de casi cuarenta años, durante los cuales el gobierno había puesto especial interés en la represión de cualquier atisbo de libertinaje sexual... algo por cierto que también había ocurrido en otros países europeos o en los propios Estados Unidos hasta la convulsión provocada por los sucesos de mayo del 68, pero que en España se prologaría hasta la muerte del pacato dictador en 1975.

Y en eso... llegó el colapso de Bruguera a mediados de los años 80, lo que supuso un auténtico terremoto en el ámbito de la literatura popular española así como su principio del fin. Rafael y Àngels, que como todo hijo de vecino tenían su hipoteca, se vieron ante una difícil alternativa: o pasar a pertenecer a la plantilla de Ediciones B, que en palabras suyas “se quedó con los despojos de Bruguera y a unos pocos autores les ofrecieron una miseria que no llegaba ni para la supervivencia”, o jugársela en el difícil mercado editorial de la época, en medio no lo olvidemos de una dura crisis económica.


Optaron por lo segundo y, tras pedir un crédito, crearon su propia editorial, el sello Ediciones Olimpic, con el cual publicaron un buen puñado de novelas del oeste y de terror -al parecer con la ciencia ficción no se atrevieron- con aceptable éxito, ya que calculan su producción total en cerca de un millón de ejemplares. Lamentablemente era muy difícil competir con el gigante de Ediciones B, por lo que acabarían abandonando la publicación de bolsilibros centrándose en otro tipo de libros, desde obras de ficción de distintos autores a tesis doctorales, pasando por cuadernos de información jurídica. Más adelante, y ya con el auxilio de la informática, seguirían publicando, siendo pioneros en la edición de libros electrónicos; dentro del reparto de tareas existente entre ambos, sería Àngels la encargada de realizar todos los trabajos necesarios como maquetación o diseño de portadas. Actualmente siguen activos y adaptados a los nuevos tiempos, simultaneando la edición electrónica y la convencional.

Para terminar, vienen a cuento unas palabras del propio Ralph Barby -así firma, así que nos quedamos con las ganas de saber si se refiere a él, a ella o a ambos, en las que afirma que, cuando se planteó escribir ciencia ficción pensó que gracias a su formación profesional -en este caso concreto está claro que se refiere a Rafael- podría abordar el género sin el riesgo de cometer las escandalosas meteduras de pata científicas en las que solían incurrir algunos escritores de ciencia ficción y las películas del género, aunque, matiza, al no poder seguir la estela de Asimov o Clarke al estar encorsetado por el rígido formato de los bolsilibros, optó por inspirarse fundamentalmente en el cine, un recurso habitual de muchos colegas suyos. Declara asimismo su rechazo por los personajes militaristas, lo que le llevó a evitar en lo posible los escenarios bélicos, algo difícilmente evitable, todo hay que decirlo, dentro del marco de la Space-Opera. Y añade algo que suele ser bastante habitual entre los escritores: su momento más fecundo del día, a la hora de pergeñar ideas, solía ser el duermevela, esa difusa frontera entre la vigilia y el sueño en la que la mente, libre de ataduras pero todavía despierta, es capaz de vagar libremente por los vastos campos de la imaginación desbordada.

Porque, como afirma Rafael, “la ciencia ficción es un buen género para sugerir ideas, posibilidades y comportamientos humanos, ya que los envuelve muy bien. Los vaticinios son muy peligrosos, el tiempo los aniquila por superación, las profecías son como esos artículos de los economistas que explican las causas del desastre después de haber pasado”. Y desde luego, nada mejor que sus propias palabras para rebatir a aquellos que menosprecian a los modestos bolsilibros negándoles su condición de vehículos de cultura: “Escribir dentro de unas estructuras limitadas no implica que las ideas, los pensamientos, sean pobres, aunque aparezcan envueltos en alegorías y metáforas. Si has adquirido mucho oficio y la imaginación no te falla, puedes contar y contar historias que dejan posos en la mente del lector, esos posos que debes divulgar aunque no pueda hacerse de una manera directa”.

Y eso es todo. Modestamente, creemos que hemos podido ofrecer al lector una visión de conjunto bastante correcta de las novelas de ciencia ficción publicadas por Ralph Barby en La Conquista del Espacio, colección de la que fue uno de los escritores punteros y con más seguidores. Vaya desde aquí nuestra admiración y reconocimiento para este matrimonio de autores que contribuyó considerablemente a la popularización del género en España.


NOVELAS DE CIENCIA FICCIÓN PUBLICADAS POR RALPH BARBY

Las indicadas con (R) son reediciones.


COLECCIÓN “LA CONQUISTA DEL ESPACIO”

3.- Supervivencia
6.- Planeta rebelde
12.- El canje
16.- Un minuto en la cuarta dimensión
27.- Los hijos de las tinieblas
41.- Las momias
53.- ¡Devorados!
63.- Ío, satélite de castigo
91.- Agonía de un planeta
102.- El invasor errante
113.- El planeta tenebroso
125.- Los hijos de Selene
132.- Robots en el pantano
138.- El último reducto
149.- Guerrilleros del espacio
164.- La Bella Durmiente del espacio
195.- Las esporas malignas
203.- El más astuto de los terrícolas
216.- El gran robo sideral
220.- Invasores invisibles
240.- Las muñecas robiónicas
245.- El día que no salió el Sol
248.- El acuario
259.- El maldito y podrido dinero
282.- La guerra de los sexos
286.- Comisario espacial
292.- La era de genes control
302.- Harén de terrícolas
308.- La noche de los tiempos
320.- La granja
327.- Kamikaze espacial
334.- La nube cósmica
347.- El gigante sideral
373.- Un minuto en la cuarta dimensión (R)
380.- Los hermafroditas
383.- El poder de los robiónicos
389.- Supervivencia (R)
394.- S. O. S. galáctico
401.- Aventureros en el planetoide
406.- La locura de Selene
412.- ¡A la cama, terrícola!
415.- Investigador privado siglo XXII
421.- Rapto en la galaxia
426.- Pánico entre las raptadas
430.- El gladiador galáctico
436.- El enigma del microcosmos
439.- Astucia terrícola
445.- La llamada del cosmos
447.- Sangre verde
449.- La ambición del terricola Snock
455.- Caos sin futuro
458.- Meteoritos invasores
462.- Cautivo de las hembras Leax
464.- El monstruo del planeta negro
466.- Esclavos del loco
468.- La diosa que llegó de las estrellas
469.- La muerte helada
477.- La patada sideral
482.- El gángster de la galaxia
493.- Tierra calcinada
500.- Compro momias siderales
505.- Robo en el planeta salvaje
508.- Colmillos en la galaxia
514.- La diosa humanoide
519.- Planeta sin ley
526.- La esfinge cometa
530.- Cazando insectos en el planeta Okón
535.- La trampa de los androides
541.- El planeta del holocausto atómico
547.- La superbomba
553.- Ha muerto Nong-2
557.- El ojo galáctico
565.- Piratas espaciales
567.- Apocalipsis en el planeta Istrión
575.- El poder en las sombras
582.- Los cerebros ectoplásmicos
589.- Guerra entre los dioses
600.- Hay que pintar a los invasores
610.- No somos dioses
617.- Metralla espacial
624.- El zoo espacial
630.- Los módulos mortíferos
635.- Infiltrados
638.- ¡Jo, que pequeñitos!
643.- Enigmas de destrucción
652.- Cercados en el planeta amarillo
659.- Los hijos de las tinieblas (R)
664.- El canje (R)
676.- Alternativa Planeta Tres
685.- Un minuto en la cuarta dimensión (R)
689.- Planeta rebelde (R)
693.- ¡Devorados! (R)
696.- Los hijos de Selene (R)
704.- Proyecto liberación
708.- Las momias (R)
712.- Los malditos seres de Gogón
713.- La caída del dios Urdung
715.- Ío, satelite de castigo (R)
716.- Agonía de un planeta (R)
718.- Los androides no sangran
720.- Robots en el pantano (R)
724.- El planeta tenebroso (R)
726.- Extranjero espacial
728.- El invasor errante (R)
731.- La nube cósmica (R)
740.- El último reducto (R)
742.- El dragón volador
744.- Guerrillero del espacio



COLECCIÓN “HÉROES DEL ESPACIO”

5.- Sangre terrícola en el planeta 4
38.- La transmutación del traidor
73.- Miedo al supercrack
124.- Socios galácticos
179.- Trajes survival
197.- Supervivencia (R)
221.- Y llegó de entre las estrellas
232.- Oasis de esclavas
240.- Las esporas malignas (R)
242.- Odisea de fugados
244.- El más astuto de los terrícolas (R)


COLECCIÓN “LA CONQUISTA DEL ESPACIO EXTRA”

6.- Os ofrezco el Big-Bang
8.- Más allá del genocidio
12.- Fugados sin futuro
22.- Los hijos del inmortal
28.- El retorno de los black-men

1 comentario:

Manuel dijo...

La guerra civil española terminó el 1 de de abril de 1939, no el 1 de mayo.