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jueves, 6 de marzo de 2014

VIDEO DE UN BLOG COLEGA

 




Dando  vueltas por Internet, descubrí un interesante blog colega, que brinda homenaje a los bolsilibros que editó la extinta editorial Bruguera.

El sitio también tiene un video con fotos de portadas de las colecciones: Punto rojo, Servicio Secreto, Selección Terror, La Conquista del Espacio, La huella y Brigitte en acción.

No aguanté la tentación de compartirlo con ustedes, así que acá les dejo el video y para los interesados, si quieren entrar al sitio en cuestión, acá les dejo la dirección: bolsilibrosbruguera.globered.com

¡Disfruten del video y larga vida a los bolsilibros!

Atte: Odiseo: Legendario Guerrero Arcano.
 
 

sábado, 31 de agosto de 2013

¿LITERATURA POPULAR O PULP?

 
 
Dando vueltas por Internet, me he encontrado con un interesante video extraído de Página2 (TVE-2) el día 3 de abril del 2011.
En dicho video, las personas se formulan algunas preguntas: ¿En la actualidad, funcionan las novelas populares? ¿Son pulps, novelas baratas o novelas populares?
Quienes aparecen en el video son Alfredo Lara (propietario de la librería Opar), Francisco Arellano (editor de Biblioteca del Laberinto) y Jordi Costa (periodista y escritor) quienes entregan tres diversos y breves puntos de vista al respecto de la literatura Pulp.
Y obviamente que acá les dejo el video para que lo vean, disfruten y también si gustan dejen su punto de vista con algún comentario.
Un abrazo a todos y larga vida a los bolsilibros.
Atte: ODISEO… Legendario Guerrero Arcano.
 

viernes, 14 de junio de 2013

CHARLA DE LITERATURA POPULAR


 
 

Dando vueltas por Internet descubrí este interesante video, se trata de una charla realizada en El Garito de La Central de Callao (calle Postigo de San Martín 8, Madrid, España) el 15 de marzo de 2013, por Óscar Alarcia y Juanfer García, miembros de The Bolsilibro Appreciation Society. En la misma hablan sobre toda la vida de la literatura popular en quiosco, es decir, nuestros amados bolsilibros.
Si bien es cierto, tanto la grabación como el audio son bastante malos, me parece que es un video muy interesante y lo quiero compartir con todos ustedes.
 
Atte: ODISEO… Legendario Guerrero Arcano.


INTRODUCCIÓN:
 
De la novela popular se ha dicho:
"El pulp fiction no lo inventó Tarantino". Un enterado en internet.
 
"Cuando el consumismo, con el monstruo televisivo como mascota, hizo su aparición, la novela popular se engrandeció aún más, porque la sociedad urbana industrial recién creada necesitaba apremiantemente distraer el tiempo vacío". Salvador Vázquez de Parga.
 
"Incluso un libro largo lleva como mucho tres años de trabajo, entre pensarlos y redactarlo. No: un escritor que sólo realiza un libro cada siete años se está tocando el nardo". Stephen King.
 
 "Algunos grandes autores, como Dan Brown por ejemplo, pese a su éxito, son medianías, nada del otro mundo". Curtis Garland.
 
"Tenían el mismo oficio. Entregar trescientos, cuatrocientos folios al mes. Y una misión que no conocían, y que de sospecharlo la hubieran ejecutado llenos de espanto: poner punto final a la edad de oro de la novela popular". Javier Pérez Andújar.
 
 "Titanes encadenados que liberaban su imaginación para liberarnos a nosotros de la rígida y plúmbea cotidianidad de un país entre paréntesis y entre corchetes". Moncho Alpuente.
 
"En tiempos recientes se da entre quienes teorizan sobre literatura algo así como una nueva ofensiva contra las obras de ficción pura". Fernando Sabater.
 
 "Los estadistas y estudiosos de la literatura, que como casi todo el arte ya no es mayoritariamente burguesa, clasifican de subliteratura a los productos que llaman "de género", precisamente lo más leído y extenso". Luis Conde.
 
"El género más maltratado en España ha sido siempre el de evasión". Hernán Migoya.
 
"Habría que estudiar en serio y a fondo la literatura de kiosko, que descubre profundos secretos de las almas". Javier Marías.
 
"Estos libros empiezan ya a coger un sabor especial; no en vano en muchas librerías de segunda mano los preservan con plásticos y su precio ha subido, pues apenas nadie se ha dedicado a conservarlos". Pere Guixá.
 
"¿La calidad? Bueno, un nivel muy alto no se puede pedir, con esas normas y entregando una a la semana, pero algunas me parecen, dados los parámetros, sorprendentemente buenas". Silver Kane.
 
 "Sin darme cuenta, en cada novela le rendía homenaje a la mujer de mi vida. Ella fue mi musa". Curtis Garland.
 
 
La literatura popular, y especialmente la literatura breve, barata y de pequeño formato (los bolsilibros o novelas de a duro), que ocupó los anaqueles de todos los kioscos de España durante varias décadas (durante toda la segunda mitad del siglo XX, prácticamente), está experimentando lo que se puede considerar como una segunda juventud: una "Edad de Silicio". Y son muchos, entre ellos nosotros, quienes están recuperando la aficción por leer, coleccionar, inventariar e incluso seguir intercambiando bolsilibros en tiendas de barrio.
 
Disfrutar, en definitiva, del bolsilibro casi con tanta pasión como lo hacían los lectores de toda clase social y condición durante su período de existencia natural, mucho antes de la llegada de los best-sellers de gasolinera, de los culebrones venezolanos y del resto del McEntretenimiento escrito o televisado. La proliferación de foros y tiendas online, así como la depauperación del precio del libro usado, ha echado a la calle (y a los desvanes de los abuelos) a un buen puñado de urgentes y voraces aficionados, en busca del trabajo de aquellos autores que, en ocasiones trabajando bajo cláusulas abusivas, y exhortados a utilizar seudónimos anglófilos, llegaban a entregar hasta cinco y seis novelas mensuales, que eran disfrutadas por cientos de miles de españoles.
 
Eran novelas que surcaban las plazas alojadas en los bolsillos de las chaquetas o de los jeans, que se leían en salas de espera, en los tranvías o a escondidas en el sillón de casa, y que suscitaron encendidos debates acerca de su calidad, y de su pertenencia o no a la Cultura con mayúsculas que defendían los intelectuales. Pero era una literatura (más o menos elegante, más o menos erudita, más o menos unidimensional, pero muy, muy voluminosa) que forma una parte importantísima de nuestra historia escrita, y que ha de ser reivindicada. Autores como el Coronel Ignotus, Marcial Lafuente Estefanía, Corín Tellado, J. Mallorquí, Curtis Garland, Clark Carrados, Ralph Barby, Lou Carrigan, Frank Caudett, Joseph Berna, Peter Kapra, Burton Hare, A. Thorkent, George H. White, Law Space, P. Danger, Lucky Marty, etc., españoles todos ellos, escribieron una página muy importante en nuestra historia, y su esfuerzo nunca fue recompensado.
 

sábado, 6 de octubre de 2012

EL RITUAL DEL CAMBIO

 
 
 

Cierto día pasé casualmente frente a la antigua tienda de mi vieja y querida amiga Chefi. El minúsculo comercio en el que se vendían golosinas, juguetes y revistas, en el que se zurcían medias y se cambiaban novelas, tebeos y fotonovelas es hoy un local absolutamente impersonal, lleno de máquinas expendedoras de refrescos, latitas de frutos secos y otras tonterías por el estilo. Me quedé un momento en la puerta, observando el interior y recordando los buenos momentos que, no hace tantos años, pasé allí, rebuscando entre montañas de bolsilibros. Una punzada de nostalgia asaetó mi corazón al evocar las miles de horas de amena lectura que conseguí en ese lugar, y no pude por menos de soltar una lagrimita (simbólica, ¿eh?) al rememorar esos tiempos que ya no volverán.
 
Quien tenga la suerte de haber vivido la época de esplendor de la literatura popular recordará, sin duda, aquellos comercios (kioscos, papelerías, tiendas en general) que se dedicaban también al cambio de novelas. Por un módico precio, y entregando a la vez una novela ya leída, te llevabas otro bolsilibro. Este servicio estaba muy extendido en la España de entonces, y funcionaba realmente bien. En mi pueblo, por aquel tiempo (mediados de los setenta) sólo había un lugar al que podías acudir a cambiar bolsilibros, y ése era la tiendina de mi vieja amiga.
 
Cuando comencé mi etapa devoradora de bolsilibros, a los once años o así, la novela de a duro costaba ya quince pesetas, tres hermosos duretes, que era lo que valía la localidad de gallinero en el cine local. No era ciertamente un precio excesivo, pero para un chaval de clase humilde resultaba algo caro, de modo que si quería leer, tenía que recurrir al servicio de cambio que ofrecía Chefi.
 
Como conté en El Orden Estelar o mi primer contacto con la ciencia ficción, una anterior colaboración en Bolsi & Pulp, me inicié en el género con MISIÓN EN OULAX, obra de Thorkent perteneciente a su celebérrima saga de El Orden Estelar. Cuando acudí a la tiendina en busca de más novelas, me encontré con que había que dejar otras a cambio y yo no las tenía. Pero Chefi tuvo la amabilidad de dejarme llevar unas cuantas, convencida de que así hacía un nuevo cliente. No sospechaba esta buena mujer que acababa de conseguir el mejor cliente de su vida. Al menos en lo que al cambio de novelas se refería.
 
La tienda de Chefi era muy pequeña, apenas unos pocos metros cuadrados, y más parecía un portal que otra cosa. Sin embargo, el espacio estaba aprovechado al máximo, y la tiendina venía a ser una especie de pequeño bazar, en el que se podían encontrar muchísimas cosas. Sentada en una banqueta de las de toda la vida, tras el venerable mostrador de madera y cristal, estaba siempre Lola (que en gloria esté) la madre de mi amiga. Según entrabas, a la izquierda, había una mesita semicircular, de chapa de madera, sobre la que descansaba una curiosa maquinita eléctrica de zurcir medias. Chefi casi siempre estaba sentada allí, inclinada sobre la máquina, manejando con maestría aquel chisme que a mi se me antojaba un taladro en miniatura, con el que reparaba las carreras de las medias de sus clientas.
 
Como ya he dicho, en aquella tienda que no tenía nombre se cambiaban novelas, tebeos y fotonovelas. Yo me convertí en uno de los clientes más asiduos de Chefi, y es justo reconocer que también fui uno de los más plastas. Sobre todo al principio, cuando hacía que me sacaran todas las novelas que tenían, que eran centenares, y las revolvía frenéticamente buscando las del espacio. El cambio valía cinco pesetas, así que por el precio de una novela nueva te leías tres, lo que no estaba nada mal.
 
Nada me gustaba más que bucear entre aquel mar de papel impreso, a la busca de nuevos tesoros para mi por entonces todavía modesta biblioteca de bolsilibros. Los autores estrella, los que más buscaba la gente, eran Corín Tellado y Marcial Lafuente Estefanía. Sus novelas estaban en un estante aparte, cuidadosamente colocadas. El resto se amontonaban en otro estante, en impresionante mezcolanza de autores y géneros. Ése era el estante que me quitaba el sueño. Acudía dos veces por semana a la tienda de mi amiga, más si disponía de algún dinerillo extra, echando bastante tiempo rebuscando entre aquella tonelada de novelillas. Era un plasta, como he dicho, y las miraba y las remiraba una a una varias veces. Para mi aquello era casi como un ritual religioso. Con frecuencia encontraba más novelas de las que podía llevarme con el dinero que tenía, pero en más de una ocasión la buena de Chefi me fió, es decir, me permitió llevármelas confiando en mi palabra de que se las pagaría tan pronto como pudiera.
 
El mejor día para cambiar era el martes por la tarde, ya que por la mañana había mercado, y la gente de los pueblos aprovechaba para ir a cambiar las novelas que ya habían leído. Tan pronto como salía del colegio, allá iba yo, con una bolsita de plástico llena de bolsilibros. Al principio, como ya he dicho, buscaba sólo las de ciencia-ficción, pero como llegó un momento en que éstas comenzaron a escasear, acabé por atreverme con otros géneros, convirtiéndome casi sin darme cuenta en un lector compulsivo de literatura popular.
 
Además del cambio de pago en la tienda de Chefi, practicábamos también el intercambio entre particulares. Esta modalidad me permitió hacerme con un buen puñado de interesantes novelillas sin tener que desembolsar ni un duro, así que miel sobre hojuelas. Normalmente ibas a casa de un conocido, o él venía a la tuya, o quedábamos citados en la calle para realizar el canje. No sé para los chicos que cambiaron novelas conmigo, pero para mi ésos fueron momentos realmente felices. Al menos así los recuerdo hoy. Y no puedo evitar sentir añoranza de aquellos días. Llamadme sentimental si queréis, pero eso es lo que siento.
 
El ritual del cambio de novelas ya no existe, como tampoco existen otras muchas cosas maravillosas que el vendaval del tiempo se llevó cruelmente. Pero yo jamás olvidaré aquella época que fue, sin exagerar, la más dichosa de mi vida.

viernes, 30 de enero de 2009

TARZÁN EN EDITORIAL ERCILLA





POR LEO


Un parque con ferias de variedades, lugar ideal para buscar joyas entre los mercadillos de libreros y personas que venden parte de su colección. En uno de ellos encontré varios libros de una colección llamada Biblioteca de Aventuras que público la editorial chilena Ercilla. Revisando los volúmenes me entere que los seis primeros pertenecen a las aventuras de Tarzán , que mejor oportunidad , para llevar a casa por unos pocos billetes las maravillosas aventuras del Personaje de Rice Burroughs. En todas las paginas del libro hay una referencia a alerta que era un magazine policial que publicaba. Definitivamente un día de suerte , por que como dice el libro en su indice " es una bella colección que debe usted adquirir"