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lunes, 26 de enero de 2015

LAS COLECCIONES POLICIACAS DE BRUGUERA

 
 
 
  
 
El género policiaco ha sido siempre uno de los más populares, y el mundo del bolsilibro no podía ignorarlo. En consecuencia, todas las editoriales dedicadas a la “novela de a duro” tuvieron sus colecciones centradas en tal temática, siendo Bruguera, posiblemente, la más destacada de ellas.
 

La serie más longeva de bolsilibros policiales, si mis datos son correctos, fue “Servicio Secreto”, pues fue publicada sin interrupciones desde 1950 hasta 1985, es decir, durante nada menos que treinta y cinco años, totalizando alrededor de 1800 títulos, más o menos. Puesto que permaneció en los quioscos durante algo más de una generación, se convirtió en una serie muy popular, sólo superada en ventas por las novelas del Oeste y las románticas. Por razones obvias, no conozco las obras de todos los autores que publicaron en dicha serie, pero sí las de muchos de ellos, entre los que cabe destacar a Clark Carrados, Silver Kane, Keith Luger y Curtis Garland. George H. White, conocido por su exitosa “La Saga de los Aznar”, publicada por Valenciana en su colección “Luchadortes del espacio”, también colaboró con cierta asiduidad en “SS”. En cuanto al maestro Carrigan, si no me equivoco empezaría a colaborar en esta serie en los 70.
 

El número de títulos publicados por “SS” era tan alto, que  Bruguera decidió sacar al mercado “Selecciones del Servicio Secreto”, que se publicaría entre 1962 y 1967. Esta serie estaba dedicada a la reedición de aquellas novelas de “SS” que más éxito habían cosechado.
 

Vista la popularidad alcanzada por “SS”, y en feroz competencia con Toray, Rollan y Valenciana, Bruguera amplió su oferta de bolsilibros policiacos con “Punto Rojo”, que estaría en los quioscos desde 1962 hasta 1986, editándose unos 1300 títulos aproximadamente. La tónica era la misma de “SS”, pues en esta serie se publicaron novelas policiacas y de espionaje, como en la colección hermana. Evidentemente, “Punto Rojo” se inscribía en la política editorial característica de Bruguera, que pretendía monopolizar la publicación de bolsilibros, objetivo que a la larga alcanzaría. Debido a ello, durante los años 60 la firma barcelonesa inundó el mercado de colecciones dedicadas a las temáticas más populares, en clara competencia con otras editoriales del ramo. Entre 1964 y 1967 lanzaría la serie “Archivo Secreto”, en principio más centrada en el espionaje que en el relato policial al uso. El nombre de esta colección sería recuperado en los 70, cuando Bruguera comenzara a publicar las aventuras de la agente Brigitte “Baby” Monfort, genial creación de Lou Carrigan ya publicada en parte por Rollan. La colección “Alto Secreto” tuvo una vida efímera, pues sólo se publicaría durante 1967.




En general, fueron “SS” y “Punto Rojo” las series estrellas de Bruguera, en lo que a los bolsilibros policiales se refiere. El éxito de estas dos colecciones fue tan considerable, que cuando el Grupo Zeta se hizo con los activos de Bruguera, tras el colapso de esta editora, Ediciones B, filial de dicho grupo, publico una serie denominada “Punto Rojo”, en la que se reeditaron algunos títulos de las antiguas “SS” y “Punto Rojo”.

 
Otra serie policial muy exitosa, que figura entre mis favoritas, fue “La Huella”, que sería publicada entre 1974 y 1978, si mis datos son correctos. Esta colección iba a estar dedicada en exclusiva a Lou Carrigan, con una periodicidad quincenal, debido a que el maestro Lou tenía mucho trabajo por aquel entonces. Pero los responsables de la empresa editorial, siempre ansiosos por maximizar los beneficios, optaron por publicar esta colección semanalmente. Peor aún: aprovechándose sin duda de la abusiva legislación contemporánea, que favorecía al empresario por encima del trabajador, decidieron abrir “La Huella” a otros autores, buenos profesionales sin duda, pero cuyas obras no podían compararse ni de lejos con las de Carrigan.

 
“Kiai, Héroes de las Artes Marciales”, también fue una serie ideada en principio para Carrigan, que además era un experto judoka. Aunque nacida al amparo de la tremenda popularidad de las películas de kárate provenientes de Hong-Kong,  el argumento de las novelas aparecidas bajo este sello era eminentemente policiaco. El único autor que demostró estar a la altura de Carrigan en este campo fue Clark Carrados, que escribió una serie de relatos excepcionales, protagonizados por un experto en las artes marciales orientales, personaje al que ya he dedicado un trabajo en el blog. Con todo, las mejores obras de esta colección serían las de Carrigan, que, al contrario que sus colegas, tenía unos amplios conocimientos del tema, lo que sin duda le daba una considerable ventaja sobre ellos.

 
Bruguera compitió con otras editoriales por el control del mercado bolsilibresco. Al final logró monopolizarlo, pero eso, como era inevitable por otra parte, se tradujo en una considerable merma de la calidad de los textos de las obras publicadas. Mientras hubo de competir con las series publicadas por la competencia, puede decirse que Bruguera “mimó” sus colecciones policiales, en especial “SS” y “Punto Rojo”. Pero cuando se hizo con el control absoluto del mercado, cuando ya no tuvo con quién competir, la editorial ya no prestó tanta atención a los textos. Incluso las ilustraciones de cubierta, que siempre habían sido uno de los puntos fuertes de Bruguera, perdieron calidad cuando la empresa se decantó por las obras de agencia en sustitución de los dibujos originales para cada novela. En cuanto a los textos, basta leer una obra publicada en los 50 o 60, y compararla con otra aparecida en los 80, para constatar la pérdida de calidad. Además de a las causas antes mencionadas, esto se debió también a la reducción de páginas de los bolsilibros, que obligaba a los autores a reducir también al mínimo los pasajes descriptivos, optando en muchas ocasiones por un estilo cuasitelegráfico que no beneficiaba en nada a la novela. Algunos autores, con Carrigan y Carrados a la cabeza, capearon el temporal con profesionalidad y elegancia, adaptándose bastante bien a la nueva situación. Otros, por el contrario, no supieron hacerlo, por lo que sus obras de las últimas etapas de “SS” y “Punto Rojo” se resintieron notablemente.

 
Los bolsilibros policiacos suponen un importante segmento de la producción de novelas populares. Hubo muchas colecciones dedicadas a dicha temática, pero las de Bruguera son las más conocidas y recordadas hoy día, sin que ello signifique menosprecio de otras editadas por las empresas rivales. En todo caso, mi reconocimiento y admiración para todos los escritores que publicaron en ellas.


Antonio Quintana Carrandi
Enero de 2015


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