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miércoles, 14 de noviembre de 2012

LA CIENCIA FICCIÓN DE LUIS GARCIA LECHA - 1

 
 
 
Los dos autores más famosos de la ciencia-ficción popular literaria española son, sin ningún género de dudas, Pascual Enguídanos Usach y Ángel Torres Quesada, creadores de La Saga de los Aznar y El Orden Estelar, dos fabulosas series que encandilaron a miles de lectores, convirtiéndose en obras de culto para casi todos los lectores de ciencia-ficción. Sin embargo, el escritor más prolífico de la ciencia-ficción española fue Luis García Lecha, uno de los autores más representativos de lo que podríamos llamar La Edad de Oro de la Literatura Popular Española.
 
Comparada con la de sus colegas gaditano y valenciano, la ciencia-ficción de Lecha es bastante sosegada. Al novelista riojano no parecían atraerle las sagas familiares ni las epopeyas galácticas al estilo Star Wars. En general, los protagonistas de sus novelas del espacio suelen ser hombres normales y corrientes, a los que las circunstancias empujan a vivir aventuras extraordinarias. En realidad, todos los héroes de todas las obras de Lecha, de cualquier género, están cortados por este mismo patrón. Y quizá el hecho de que sus protagonistas sean hombres comunes influyó en el gran éxito que cosecharon sus obras. Las andanzas de los predestinados Aznar y de los heroicos oficiales del Orden Estelar eran emocionantes. Pero es muy posible que, a pesar de la innegable popularidad de estas series, los españolitos de a pie se sintieran más identificados con los protagonistas de Lecha, gente del pueblo que ni formaba parte de una dinastía marcada por la historia, ni militaba en una organización estelar dedicada a deshacer entuertos de un extremo a otro de la galaxia. Lecha parecía huir de los típicos y tópicos héroes de space opera, aunque en algunas novelas suyas muy señaladas aparezca algún personaje así. Sus obras de ciencia-ficción son más bien, como muy acertadamente me comentó Carlos Quintana Francia recientemente, intrigas policiales o de espionaje ambientadas en un marco futurista.


En su vastísima obra, el novelista riojano trató casi todos los temas clásicos del género, mostrando especial predilección por algunos de ellos. La ciencia-ficción de tema robótico, que popularizara el Buen Doctor con sus insuperables relatos, era muy querida para Lecha. Los robots que aparecen en sus novelas suelen ser del tipo asimoviano, es decir, humaniformes, casi indistinguibles de los seres humanos. En EL HOMBRE Y SU ROBOT, nº 211 de La Conquista del Espacio (en adelante LCDE) y EL DETECTIVE Y SU ROBOT, nº 516 de la misma colección, el androide es un fiel aliado del protagonista y le ayuda a llevar a cabo su misión. LOS ROBOTS NO SON HUMANOS, nº 605 de LCDE, nos presenta, por el contrario, una conspiración robótica para dominar el mundo y esclavizar a los humanos. En ROBOTS PROHIBIDOS, nº 313 de LCDE, se narra una historia similar a la de la novela anteriormente citada, aunque en esta ocasión los robots prohibidos del título no actúan por iniciativa propia, sino que son manipulados por humanos sedientos de poder. Y otro tanto sucede en POLICÍA ROBÓTICA, nº 386 de LCDE. Aparte de los robots de toda la vida, el novelista de Haro también se atrevió con los Cyborgs, u organismos cibernéticos. Así, en LA FERIA DE LAS ESTRELLAS, nº 465 de LCDE, nos presenta a los biónicos, que no son otra cosa que humanos que han decidido prolongar su existencia trasplantando su cerebro a un cuerpo robótico que, curiosamente, se asemeja más a la estética de C3PO que a la de R Daneel Olivaw. Estos biónicos acaban hartándose al cabo del tiempo de su mecánica existencia desprovista de placeres y sensaciones y, en consecuencia, aspiran a conseguir un cuerpo humano al que trasplantar de nuevo su cerebro, recurriendo, si es necesario, al secuestro y al asesinato para lograr una nueva envoltura de carne y hueso. En ROBOTISMO, nº 293 de LCDE, los cerebros humanos son trasplantados a un androide que es una réplica exacta del cuerpo original del trasplantado. Curiosamente, estos cuerpos androides son tan perfectos que pueden realizar sin problemas la mayoría de las funciones normales de un cuerpo humano, de manera que, como le ocurre al protagonista, es posible hacer el amor con una hermosa mujer sin darse cuenta de que lo que se está acariciando no es más que un ser mecánico que sólo tiene de humano el cerebro que lo rige.

 
El planeta Marte, por sus especiales características, en principio bastante similares a las de la Tierra, ha galvanizado desde siempre la imaginación de los escritores. Lecha ha ambientado en el cuarto planeta de nuestro sistema muchas de sus obras de ciencia-ficción. En general, las descripciones de Marte ofrecidas por el autor se aproximan bastante a la realidad, aunque en ocasiones caiga en errores tales como atribuirle al planeta rojo una atmósfera casi respirable o describir, con todo lujo de detalles, los inexistentes canales marcianos. De todas formas, las novelas marcianas de Lecha representan un buen porcentaje de su producción de ciencia-ficción.
 
Pero ese será el tema de la siguiente entrega.

2 comentarios:

The Reviewer dijo...

brillante blog el tuyo! saludos desde mexico

ODISEO dijo...

Gracias amigo!!

Un abrazote desde Chile.

Atte: ODISEO...Legendario Guerrero Arcano.